diagnóstico de trastorno de ansiedad

DIAGNÓSTICO DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD

Ya explicamos en el artículo anterior que no se hace un diagnóstico de trastorno de ansiedad cuando en la consulta del médico de cabecera nos dicen: «tienes ansiedad». 

Eso solo nos confirma que somos capaces de sentir esa emoción que se llama ansiedad y que últimamente se nos han desmadrado un poco.

Recordamos también que en el DSM-5 (el manual que los profesionales de la psicología  utilizamos para diagnosticar los trastornos mentales) aparecen siete distintos tipos de trastornos de ansiedad que puedes repasar en la entrada del blog anterior.

La ansiedad es la emoción que comparten estos siete trastornos, es decir, este miedo intenso está presente en estos siete trastornos.

La ansiedad es el punto clave de estos grupo de trastornos, en los siete se siente ansiedad.

Lo que diferencia los siete trastornos de ansiedad es el objeto hacia el que se siente ese miedo intenso o la duración de los síntomas o cómo actuamos para evitar o reducir ese miedo.

Lo importante aquí, que es de lo que vamos a hablar en este artículo, es que cada trastorno tiene unos ciertos criterios que son necesarios que se cumplan para que se proceda a su diagnóstico.

Cabe recordar, de nuevo, que este diagnóstico solo lo puede hacer una profesional de la psicología o de la psiquiatría mediante la aplicación de entrevistas, tests y pruebas que han sido diseñadas con ese objetivo.

Si te da curiosidad saber qué tipos de pruebas se utilizan para la evaluación de los trastornos de ansiedad, puedes echar un vistazo  este artículo.

CRITERIOS PARA DIAGNOSTICAR UN TRASTORNO DE ANSIEDAD

Quizá has leído alguna de las descripciones de los distintos trastornos del artículo anterior y has pensado: “Ya está. Tengo fobia social” o “Lo sabía. Tengo TAG”. 

Yo te respondo que de poco nos sirve el autodiagnóstico y que no nos adelantemos. En el artículo anterior solamente hemos dado unas pinceladas de las claves que nos revelan de qué trastorno se trata.

Las definiciones que hemos dado en el artículo anterior son demasiado generales.

En muchas páginas de internet aparecen estas descripciones vagas de los trastornos mentales, de ahí que muchas veces se nos cree un pequeño caos en la cabecita y aparezcamos en la consulta de la psicóloga diciendo: “yo es que tengo fobia social”, «mi pareja es bipolar» o «tengo depresión».

Yo sigo insistiendo: CAUTELA. 

Para el diagnóstico de un trastorno mental, es necesario e indispensable cumplir con criterios muy específicos. Además, solo un profesional de la psicología puede evaluar si lo que te pasa cumple criterios diagnósticos o no.

En los siguientes apartados, desgranamos los criterios del diagnóstico de fobia social, trastorno de ansiedad generalizada (TAG)  y trastorno de pánico  según el DSM-5.

Verás que aunque a veces tengamos síntomas que pertenecen a uno o varios trastornos, normalmente no cumplimos con todos los criterios para que se nos diagnostique un trastorno específico.

He cambiado el color de la letra a azul en lo que son los puntos clave para el diagnóstico de cada trastorno. Estos se refieren a duración de los síntomas, afectación de la vida cotidiana, objeto hacia el que se siente el miedo intenso, etc.

CRITERIOS DEL DSM-5 PARA EL DIAGNÓSTICO DE FOBIA SOCIAL

Para el diagnóstico de fobia social, se han de cumplir con un total de 10 criterios.

Se trata de los criterios A, B, C, D, E, F, G, H, I y J según están estipulados en el DSM-5

Es decir, para que un profesional diagnostique que alguien sufre el trastorno de fobia social, evaluará a la persona mediante entrevistas, tests, etc. para ver si cumple con estos 10 criterios:

A. Miedo o ansiedad intensa en una o más situaciones sociales en las que el individuo está expuesto al posible examen por parte de otras personas.

Algunos ejemplos son las interacciones sociales (p. ej., mantener una conversación, reunirse con personas extrañas), ser observado (p. ej., comiendo o bebiendo) y actuar delante de otras personas (p. ej., dar una charla).

Nota: En los niños, la ansiedad se puede producir en las reuniones con individuos de su misma edad y no solamente en la interacción con los adultos.

B. El individuo tiene miedo de actuar de cierta manera o de mostrar síntomas de ansiedad que se valoren negativamente (es decir, que lo humillen o avergüencen; que se traduzca en rechazo o que ofenda a otras personas).

C. Las situaciones sociales casi siempre provocan miedo o ansiedad.

Nota: En los niños, el miedo o la ansiedad se puede expresar con llanto, rabietas, quedarse paralizados, aferrarse, encogerse o el fracaso de hablar en situaciones sociales.

D. Las situaciones sociales se evitan o resisten con miedo o ansiedad intensa.

E. El miedo o la ansiedad son desproporcionados a la amenaza real planteada por la situación social y al contexto sociocultural.

F. El miedo, la ansiedad o la evitación es persistente, y dura típicamente seis o más meses.

G. El miedo, la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

H. El miedo, la ansiedad o la evitación no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) ni a otra afección médica.

I. El miedo, la ansiedad o la evitación no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental, como el trastorno de pánico, el trastorno dismórfico corporal o un trastorno del espectro del autismo.

J. Si existe otra afección médica (p. ej., enfermedad de Parkinson, obesidad, desfiguración debida a quemaduras o lesiones) el miedo, la ansiedad o la evitación está claramente no relacionada o es excesiva.

Si el miedo se limita a hablar o actuar en público, será tenido en cuenta que puede cumplir los criterios para el diagnóstico de glosofobia, fobia específica a hablar en público.

CRITEROS DEL DSM-5 PARA EL DIAGNÓSTICO DE TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA

A. Ansiedad y preocupación excesiva (anticipación aprensiva), que se produce durante más días de los que ha estado ausente durante un mínimo de seis meses, en relación con diversos sucesos o actividades (como en la actividad laboral o escolar).

B. Al individuo le es difícil controlar la preocupación.

C. La ansiedad y la preocupación se asocian a tres (o más) de los seis síntomas siguientes (y al menos algunos síntomas han estado presentes durante más días de los que han estado ausentes durante los últimos seis meses): Nota: En los niños solamente se requiere un ítem.

  1. Inquietud o sensación de estar atrapado o con los nervios de punta.
  2. Facilidad para fatigarse.
  3. Dificultad para concentrarse o quedarse con la mente en blanco.
  4. Irritabilidad.
  5. Tensión muscular.
  6. Problemas de sueño (dificultad para dormirse o para continuar durmiendo, o sueño inquieto e insatisfactorio).

D. La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

E. La alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) ni a otra afección médica (p. ej., hipertiroidismo).

F. La alteración no se explica mejor por otro trastorno mental (p. ej., ansiedad o preocupación de tener ataques de pánico en el trastorno de pánico, valoración negativa en el trastorno de ansiedad social [fobia social], contaminación u otras obsesiones en el trastorno obsesivo-compulsivo, separación de las figuras de apego en el trastorno de ansiedad por separación, recuerdo de sucesos traumáticos en el trastorno de estrés postraumático, aumento de peso en la anorexia nerviosa, dolencias físicas en el trastorno de síntomas somáticos, percepción de imperfecciones en el trastorno dismórfico corporal, tener una enfermedad grave en el trastorno de ansiedad por enfermedad, o el contenido de creencias delirantes en la esquizofrenia o el trastorno delirante).

CRITERIOS DEL DSM-5 PARA EL DIAGNÓSTICO DE TRASTORNO DE PÁNICO

El trastorno de pánico también es llamado  trastorno de angustia  o trastorno de pánico y es el que más comúnmente se conoce con el nombre general de “tengo ansiedad”.

Seguramente estemos usando este término de “ansiedad” de forma tan normalizada porque hemos relacionado la palabra “ansiedad” con los síntomas que ocurren en las temidas crisis de de angustia (también llamadas ataques de pánico o ataques de ansiedad), que son el síntoma central de este trastorno.

Leamos los criterios del A al D, que son los necesarios para que se dé el diagnóstico de trastorno de pánico.

A. Aparecen ataques de pánico (también llamados crisis de angustia)  imprevistos  y recurrentes.

Un ataque de pánico es la aparición súbita de miedo intenso o de malestar intenso que alcanza su máxima expresión en minutos. Para que según el DSM-5 sea considerado un ataque de pánico se han de producir cuatro (o más) de los síntomas siguientes:

  1. Palpitaciones, golpeteo del corazón o aceleración de la frecuencia cardíaca.
  2. Sudoración.
  3. Temblor o sacudidas.
  4. Sensación de dificultad para respirar o de asfixia.
  5. Sensación de ahogo.
  6. Dolor o molestias en el tórax.
  7. Náuseas o malestar abdominal.
  8. Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo.
  9. Escalofríos o sensación de calor.
  10. Parestesias (sensación de entumecimiento o de hormigueo).
  11. Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo).
  12. Miedo a perder el control o de “volverse loco”.
  13. Miedo a morir.
  14.  
  15. B. Al menos a uno de los ataques le ha seguido al mes (o más) uno o los dos hechos siguientes:
  • Inquietud o preocupación continua acerca de otros ataques de pánico o de sus consecuencias (p. ej., pérdida de control, tener un ataque al corazón, “volverse loco”).
  • Un cambio significativo de mala adaptación en el comportamiento relacionado con los ataques (p. ej., comportamientos destinados a evitar los ataques de pánico, como evitación del ejercicio o de las situaciones no familiares).

C. La alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) ni a otra afección médica (p. ej., hipertiroidismo, trastornos cardiopulmonares).


D. La alteración no se explica mejor por otro trastorno mental (p. ej., los ataques de pánico no se producen únicamente en respuesta a situaciones sociales temidas, como en el trastorno de ansiedad social; en repuesta a objetos o situaciones fóbicas concretos, como en la fobia específica; en respuesta a obsesiones, como en el trastorno obsesivo-compulsivo; en respuesta a recuerdos de sucesos traumáticos, como en el trastorno de estrés postraumático; o en respuesta a la separación de figuras de apego, como en el trastorno de ansiedad por separación)

conclusión sobre diagnóstico de trastorno de ansiedad

Si no ando mal encaminada, creo que, como ya hemos dicho,  es este último, el trastorno de angustia o de pánico el que más te ha llamado la atención porque este trastorno se define respecto de los ataques de pánico.

Los ataques de pánico también pueden ser llamados crisis de angustia 0  “ataques de ansiedad”. Esto es importante para saber de qué estamos hablando.

Pero también te cuento que, según el DSM-5, las crisis de angustia pueden darse dentro de cualquier tipo de trastorno de ansiedad y en otros trastornos psicopatológicos. 

Las crisis de angustia son un síntoma de que algo no anda bien en nuestra vida.

Esto quiere decir que puede haber ataques de pánico en alguien con diagnóstico de fobia social o agorafobia.

Y esto quiere decir que, y seguramente esto te interesa,  no es necesario que tengas diagnóstico de ningún trastorno de ansiedad para tener ataques de pánico.

Al hecho de sentir ansiedad que nos pueda llevar a tener ataques de pánico sin cumplir los criterios para el diagnóstico de un trastorno en concreto, lo llamamos  ansiedad subclínica.

Eso no es tener menos o más ansiedad.

La ansiedad subclínica, que es la que más se está moviendo entre nosotros últimamente, es la emoción de ansiedad descontrolada que, si no se gestiona a tiempo, puede dar lugar a ataques de pánico. 

Es por ello por lo que en este blog vamos a dejar de hablar de los trastornos de ansiedad como tal y, a partir de ahora, nos centraremos en la ansiedad en sí, independientemente de si lo que nos pasa cumple criterios diagnósticos o no. 

Como digo, nos centraremos en la emoción en sí, en cómo nos hace sentir, en qué podemos hacer con ella,  en qué nos viene a decir, en qué puedo aprender de ella…

Sé que el párrafo que acabas de leer ahora mismo te suena a fantasía.

¿Aprender de la ansiedad?

Pues sí. Se puede.

¿La ansiedad viene a decirme algo?

Yes.

La cosa se pone interesante…

Así que, ¡te recomiendo encarecidamente que leas los siguientes artículos!

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