Aprendí de mi ansiedad...

La primera vez que yo sentí ansiedad no sabía ni qué era eso , empezó con un malestar en el estómago, subiendo hasta el pecho y la garganta. Sentí como si algo pesado se hundiera en mi pecho, hasta el punto de sentir que me faltaba el aire, mi respiración se aceleraba y dentro de mi cabeza notaba las palpitaciones del corazón cada vez más fuertes y rápidas. 

Me acuerdo que ese día entré en pánico, me quité la ropa porque la notaba pesada y me sentía cada vez con más angustia. Decidí abrir todas las ventanas y tumbarme en el suelo, al notar el frío me empecé a calmar y conforme el tiempo pasaba comencé a respirar lentamente. Sólo pasaron 10 minutos, pero para mí ese tiempo se me hizo eterno. 

La verdad es que no sabía el porqué me daban esas crisis, hasta hace poco que entendí que venían del miedo que sentía al rechazo, al fracaso, me daba y me sigue dando miedo al salir a la calle y que me juzguen.

Creo que el hecho de pensar que he de salir de mi zona de confort y afrontar ciertas cosas que sé que no me van a gustar, hacen que no quiera salir y cuando tomo la decisión de hacerlo ese miedo a todo eso me genera ansiedad. 

Los cambios están empezando ahora después de algunas sesiones en la consulta de psicología y de descubrir que a esa niña que tengo dentro se le exigió madurar antes de hora, ser responsable de cuidar de sus hermanos, de llevar cargas que no le correspondían.

Esa niña necesita que le diga que la quiero mucho y que no está sola, que el mundo es mucho más que problemas, angustias y tristezas.

Eso ya lo sabemos y que tiene mi mano para ir juntas a vivir experiencias, esto no es un camino de rosas lleno de espinas, también podemos encontrar un campo lleno de margaritas. 

Y sobre todo decir que lo mejor que podemos hacer es buscar ayuda con profesionales, que no hay que sentir vergüenza por pedirla. 

Que seguramente te encuentres a personas que te digan que ir al psicólogo es una tontería, que para eso está la familia o amigos.  Para oírnos no están mal, pero necesitamos saber el por qué de lo que nos pasa, a mí por ejemplo acudir a la consulta de psicología me ha hecho abrirme más y darme cuenta que necesito quererme más y así poder tener mas confianza en mí. 

                                                                                 C.

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