educación emocional

EDUCACIÓN EMOCIONAL: LA ASIGNATURA QUE NOS FALTÓ EN EL COLE

1ª lección de educación emocional: QUé son las emociones

Imagina que estamos en clase de Educación Emocional.

Te propongo un ejercicio.

Escribe un listado de emociones que te vengan de repente a la cabeza. Escribe cuantos nombres de emociones se te aparezcan.

Ahora imagina un bebé. Imagina a tu perro. 

En el siguiente paso, relaciona al bebé o al perro con la lista de emociones que has escrito. ¿Cuántas de ellas ves que pueden aparecer en estas dos criaturas?

Pues esas son las emociones primarias: Rabia, Tristeza, Miedo, Alegría, Sorpresa y Asco. 

Las escribo en mayúscula porque creo que se lo merecen. Ya es hora de que empecemos a aplicar algo de justicia ortográfica en nuestras vidas.

Ya sé que en tu lista has apuntado muchas más emociones. 

Lo has hecho bien. Hay más emociones. Lo has hecho bien. 

Repíteselo a esa personita que te habla desde tu interior y que pide aprobación porque todavía no sabe que la única aprobación que cuenta es la tuya propia. 

Explícaselo:

Lo has hecho bien. Hay muchas emociones más. De las que no son primarias, hablaremos luego.

De momento nos centraremos en las emociones primarias.

EMOCIONES PRIMARIAS: QUÉ SON, PARA QUÉ SIRVEN Y QUÉ HACEMOS CON ELLAS

Es cierto que en la literatura de psicología hay diferentes teorías sobre emociones y algunas defienden que hay más de seis emociones básicas. 

Algunas incluyen el Amor (también en mayúscula, of course) pero en esta primera clase de Educación Emocional nos vamos a centrar en la teoría que afirma que (aunque sabemos que la ciencia sigue avanzando y desarrollando teorías) hay seis emociones básicas:

Rabia, Tristeza, Miedo, Alegría, Sorpresa y Asco.

¿Y qué son? 

Las emociones son respuestas que tu organismo, el de un bebé y el de mi perra, llevan a cabo cuando se encuentran ante un estímulo.

Veamos algunos ejemplos que aclaren esto.

Ejemplos caso 1: 

Perra escucha “paseo” = ALEGRÍA

Al bebé no le gusta el nuevo puré = ASCO

A mí se me cae el plan de esta noche = TRISTEZA

Los estímulos serían: paseo, puré, plan de esta noche, es decir, el MUNDO. 

Las emociones que estos estímulos suscitan son: Alegría, Asco y Tristeza, por ejemplo.

Tendremos en cuenta que la reacción a cada estímulo depende de cada persona o animal, de su crianza, estado actual, de sus necesidades, gustos o historia previa con el estímulo.

Si mi perra es mayor y le da pereza pasear, quizá no sienta alegría al escuchar “paseo”. Si a mí me gusta y me apetece quedarme tranquila en casa, quizá no sienta tristeza si se cancela la cena de esta noche.

Ejemplos caso 2:

Mi cabeza escucha el pensamiento “eres la que peor nota ha sacado de la clase” = TRISTEZA

Noto el latir de mi corazón mucho más fuerte que de costumbre = MIEDO

Me digo a mí misma “siempre haces el comentario más estúpido en las reuniones de amigos» = ASCO

Los estímulos serían: pensamiento, latir de mi corazón, lo que me digo a mí misma, es decir, mi MUNDO INTERNO. 

Las emociones que estos estímulos suscitan serán: Tristeza, Miedo y Asco, teniendo en cuenta que son solo ejemplos y que estos varían según las personas.

Con esto te quiero decir que el estímulo al que reacciona nuestro organismo puede ser tanto externo (caso 1) como interno (caso 2).

Observarás que se trata de algo realmente básico: ahí fuera (o dentro) hay un estímulo y mi organismo reacciona. 

Por eso a estas emociones primarias también se les llama emociones básicas

Piénsalo. ¿Cuántas veces al día nos pasa esto?

La verdad es que constantemente estamos reaccionando a cosillas de mi mundo externo e interno aunque la mayoría de veces no nos damos cuenta porque andamos algo desconectados de nosotros mismos.

A la larga, esta desconexión emocional nos sale cara porque nos pasan cosas que no nos gustan: ansiedad, peleas, luchas internas, síntomas físicos desagradables…

De ahí la importancia de la identificación y gestión saludable de emociones. Quizá no es cuestión de adelantarse, pero luego te puedes leer el artículo titulado: Gestión emocional: qué es y para qué nos sirve.

Las emociones primarias, de tan básicas que son, son innatas,  porque nacieron con nosotros. Esto quiere decir que no las hemos tenido que aprender en ningún lado.

Y es que somos seres maravillosos que venimos con un super kit de supervivencia ya instalado. El tema es qué hacemos después con todo este kit emocional que nos viene ya instalado. Si aprendemos a utilizarlo y a distinguir para qué sirve cada herramienta o no.

Por cierto, también son emociones universales, porque estas seis emociones básicas existen en todas las culturas.

Es curioso que si hablamos de emociones primarias, en primer lugar sentiré la emoción en mi organismo y luego tendré conciencia de la emoción. Solo después de haberla sentido, podré elaborar un pensamiento a partir de la emoción. 

Esto explica que las emociones primarias también sean respuestas instintivas: no tengo que pensar en ellas para que aparezcan.

Forman parte de mi instinto como ser viviente y por eso las compartimos con los animales. Mi organismo reacciona al estímulo antes de haber tomado la decisión consciente en mi cabeza.

¿Por qué se da este tipo de anticipación en el  funcionamiento?

Hemos llegado a un buen punto aquí: las emociones básicas en mí, en el bebé y en mi perra existen porque nos dirigen y nos protegen. Sí. Así de claro.

Una parte de nuestro cerebro que se llama amígdala es la encargada de andar tooooodoooo el día buscando estímulos ante los que reaccionar y se adelanta a cualquier pensamiento o  razonamiento lógico.

Cuando la amígdala capta algo sospechoso, manda el mensaje y nuestro organismo obedece en forma de reacción.

En clase de Educación Emocional nos podrían haber explicado algo tan importante como que las emociones básicas me dan una dirección hacia la que ir:

El Asco del puré y el Miedo a mi pensamiento invalidante me dicen: “ves por otro camino. El puré y el pensamiento invalidante no te hacen bien”.

La Alegría ante el paseo le dice a mi perra;  “eso te gusta, intenta conseguir más de esos”.

Por eso se dice que las emociones primarias son adaptativas, responden a la necesidad básica de la supervivencia y también se dice que son una brújula interna ya que nos ayudan a decidir las direcciones que voy a tomar.

Nos han ayudado a llegar hasta aquí mostrándome lo que me va bien y lo que me va mal, me sirven para sobrevivir, para adaptarme al medio en el que estoy.

Las emociones primarias me enseñan (a un nivel muy básico) lo que me va a beneficiar y lo que me va a perjudicar.

En la época de la mujer y del hombre de Cromañón sería algo así:

Mi cueva se ha inundado = TRISTEZA. Este hecho no me va bien.

Me han robado la costilla de mamut que era la cena de mi familia esta semana = RABIA.  Este hecho no me va bien.

Por fin tengo una cueva nueva = ALEGRÍA. Este hecho me va bien.

El mamut lleva demasiados días en la no-nevera y huele raro = ASCO. Este hecho no me va bien.

Oh oh… ese  vecino de Cromañón que es más grande que yo se ha enfadado porque le he robado su costilla de mamut = MIEDO. Este hecho no me va bien.

Y así hemos ido evolucionando gracias a esta brújula interna que me va indicando el qué y el cómo.

Creo que aquí ha quedado claro que las emociones nos mueven y nos motivan a la acción, que nos mantienen conectados con el mundo externo e interno y que nos avisan de qué es bueno para mí y de qué no.

Algo relevante que quizá te has preguntado es por qué hay más emociones difíciles como la Rabia, el Asco, el Miedo y la Tristeza que fáciles, como la Alegría, o neutras, como la Sorpresa.

La respuesta es muy sencilla y la vas a entender enseguida: las emociones difíciles ayudan en un mayor grado a nuestro organismo en la  labor de supervivencia. 

Es alucinante que estas mismas emociones «negativas» son las que intentamos reprimir y enmascarar.

Porque son difíciles y se sienten desagradables en mi cuerpo.

Y porque al mostrarlas, me siento vulnerable.

¿O tú vas por el mundo mostrando sin complejos tu Rabia, tu Tristeza o tu Miedo?

Es que… ¿desvelan demasiado de quienes realmente somos, ¿no?

Pues te traigo noticias.

Podrás disfrazar estas emociones pero no las podrás eliminar.

Las podrás disimular pero no controlar.

¿Que por qué no puedo eliminar mi Rabia mi Tristeza y mi Miedo?

Pues yo te lo repito las veces que haga falta: no puedes eliminar tus emociones primarias porque son respuestas básicas, innatas, instintivas y universales que da tu organismo en el contexto en el que estés. Y esto pasa porque según tu cerebro, cuyo único objetivo es que llegues con vida al final del día, esa respuesta te va a ayudar a sobrevivir.

Podrás gestionar estas emociones. No podrás eliminarlas.

Si pudieras suprimir o controlar alguna de las emociones primarias con éxito, serías el único animal que lo ha conseguido y quizá no te serviría de mucho: perderías tu brújula.

¿Y LAS OTRAS EMOCIONES?

Las otras emociones que has escrito en el listado que hemos propuesto al principio del artículo se llaman emociones secundarias.

Ya te puedes imaginar por qué se llaman secundarias. Exacto. ¡Porque no son primarias!

Puedes abrazar a esa personita que vive dentro de ti y que necesita validación externa y decirle: ¡Muy bien! ¡Hemos acertado! 

Y también puedes aprovechar para decirle: Que sepas que si no hubieras acertado, te querría igual.

(No le vamos a decir que no a un poco de amor incondicional).

La lista de emociones secundarias es muy larga pero aquí te dejo algunas:

Culpa, placer, orgullo, satisfacción, envidia, entusiasmo, ironía…

(Pausa para tomar aliento)

Arrepentimiento, admiración, indignación, frustración, aburrimiento, compasión, tranquilidad, decepción, abandono, soledad…

(Respiro)

Entusiasmo, asombro, confusión, conmoción, agobio, preocupación, rechazo, ridículo, celos, resentimiento, dolor..

¿Pero todavía hay más?

Odio, decepción, desesperación, melancolía, vacío, indiferencia…

Te estarás preguntando cosas como: 

¿Y qué significa que no sean primarias? ¿Nos sirven, como las básicas, para sobrevivir? ¿Cuál es la diferencia entre unas y otras? 

Pues como este tema tiene telita, le he dedicado un segundo post. Espero que lo leas: Emociones primarias y emociones secundarias.

¡A recoger!

¡Se acabó la primera clase de Educación Emocional!

Pero antes quería comentarte que sí que existe el término de «Educación Emocional» y que ya se lo están currando en muchos centros educativos para que las nuevas generaciones no sean, como fuimos en la mía, analfabetos emocionales.

De hecho, aquí te dejo un enlace por si quieres echar un ojo a algunos programas en los que están trabajando algunas comunidades: Educación emocional – SGCTIE | Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes (educacionyfp.gob.es)

Verás que los siguientes artículos están dedicados por entero a diferenciar las distintas emociones y a cómo podemos llevar a cabo una gestión saludable de cada emoción, poniendo en foco en las más difíciles.

El objetivo es convencerte de que, como se está demostrando, la gestión emocional es básica para la prevención de enfermedades y malestar tanto a nivel emocional como físico.

Una buena gestión emocional es una gran aliada cuando tomamos la decisión de tener la vida que deseamos y que merecemos.

¡Espero que te ayude!

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