tipos de trastornos de ansiedad

TIPOS DE TRASTORNOS DE ANSIEDAD

Hay siete tipos de trastornos de ansiedad.

Si has ido a tu médico de cabecera recientemente y te ha dicho “tienes ansiedad”, te propongo que intentes saber qué trastorno de ansiedad tienes según los siguientes siete nombres:

  • Trastorno de ansiedad por separación
  • Mutismo selectivo
  • Fobia específica
  • Trastorno de ansiedad social
  • Trastorno de pánico (trastorno de angustia)
  • Agorafobia
  • Trastorno de ansiedad generalizada

Ni idea, ¿no?

“TIENES ANSIEDAD” NO ES UN DIAGNÓSTICO

Estos siete tipos de trastorno de ansiedad son diferentes entre ellos pero comparten algo muy importante: para ser diagnosticados, la persona debe sentir la emoción de ansiedad, es decir, un miedo intenso con manifestaciones físicas como sudores, palpitaciones, sensación de presión en el pecho,  etc.

Profundizaremos en la tremenda emoción de ansiedad más adelante.

Verás que cada trastorno tiene un nombre porque cada uno es diferente del otro y  la situación o lo que provoca el miedo es distinto.

Sé que explico lo obvio.

Sin embargo, y a riesgo de parecer pesada, quiero dejar bien claro que no existe un solo trastorno de ansiedad. 

Entonces, si tu médico de cabecera te ha dicho: “tienes ansiedad” y te ha dado unas pastillas, no te ha diagnosticado ningún trastorno de ansiedad, solo te ha dicho algo así como: “estás demasiado triste” o “tienes mucha rabia”.

Si trasladamos esta información desde el mundo emocional al mundo corporal, vendría a ser algo así: “tienes piernas”  o “tienes ojos”.

Porque la ansiedad es una emoción. Se nos está confirmando que tenemos una emoción que últimamente está algo desmadrada (y a causa de lo incómodo de las sensaciones que nos provoca este desmadre, hemos ido al médico).

Entonces, voy a especificar un poco más. El «diagnóstico»  de «tienes ansiedad»  vendría a ser un «tienes las  piernas cansadas» o «tienes un ojo hinchado».

«Tienes ansiedad» NO ES UN DIAGNÓSTICO.

«Tienes ansiedad» ES UN SÍNTOMA.

Tú ya has ido al médico sospechando que tenías ansiedad. Ahora vuelves a casa sabiendo que tienes ansiedad. Todo bastante vago.

No estoy criticando a los profesionales de la salud. Todos sabemos que hacen lo que pueden y que faltan profesionales de la psicología en los servicios públicos. En todos.

Lo que digo es que esto de ansiedad por aquí y por allí y todo es ansiedad, ansiedad… está creando mucha confusión dentro y fuera de nuestras cabecitas.

La ansiedad es una emoción que mi organismo siente cuando está en peligro. La primera lección que podemos sacar de aquí es que si está aumentando el nivel de ansiedad general, es que, en general, nos estamos sintiendo en peligro. Puedes leer el artículo de Vivir sin miedo de este mismo blog para que te hagas una idea de por dónde va la cosa.

El trabajo que hacemos en la consulta de psicología es, precisamente, ver de dónde viene esa emoción y para qué se me está manifestando ahora. 

Ese el trabajo que no pueden hacer los médicos de cabecera, porque , entre otras razones, el diagnóstico psicológico no entra dentro de sus funciones como profesional de la salud.

Además, los médicos hacen lo que pueden con el aluvión de personas con síntomas ansiógenos (relacionados con la ansiedad) que les llegan a consulta todos los días.

Claro que los médicos intentan derivar estos casos a sus compañeros psiquiatras y psicólogos del sistema de salud público porque saben que estos (en un sistema que funcionase) serían los encargados de realizar ese trabajo.

Pero estos profesionales de la psicología, en muchos casos, y al menos en Ibiza, tampoco  pueden hacer su trabajo como les gustaría.

Sé que hay compañeros y compañeras psicólogos trabajando para la salud pública que hacen a diario horas extras que no cobran para atender mejor a las personas con problemas psicológicos.

Y aun así no llegan.

Son compañeros y compañeras que viven esto con mucha frustración y rabia. Y desde aquí aplaudo su trabajo y les acompaño en lo que puedo.

Escribo este artículo una semana justa después de la publicación de este artículo con el título: Psicólogos de Baleares: «Estamos colapsados». La falta de profesionales y el aumento de patología tras la pandemia colapsan el sistema de salud público.

Si te da pereza leer, te lo resumo en dos datos: 

  • 6 psicólogos por cada 100.000 habitantes
  • entre 6 y 8 meses de lista de espera para un paciente con síntomas de depresión
  • sesiones de 30 minutos cada 2 meses

Porque un psicólogo o un psiquiatra sí que puede diagnosticar de trastorno de ansiedad pero para ello antes te ha de pasar unas pruebas o tests, además de algunas entrevistas con bastantes preguntas.

Se necesita invertir un montón de tiempo y recursos por paciente. Tiempo y recursos que, simplemente, no existen para ese cometido.

En este artículo hay un buen resumen de qué instrumentos se pueden utilizar para medir la ansiedad: Los 12 instrumentos de evaluación de los trastornos de ansiedad (psicologiaymente.com).

Estas entrevistas, pruebas o tests darán un resultado que dirá si lo que sientes, si lo que te pasa, cumple o no con los criterios para que te sea diagnosticado un trastorno de ansiedad o no.

Porque un psicólogo o un psiquiatra también te puede decir si lo que sientes se clasifica como ansiedad subclínica, es decir, en la ansiedad subclínica entendemos que sufres igual pero no cumples los criterios para tener un diagnóstico específico.

Pero para ello también se ha de invertir tiempo. Tiempo que no existe.

Como consecuencia de todo esto, vamos por el mundo en nuestro día a día con palabras en boca que pensamos que son una enfermedad y que no tienen por qué serlo.

Muchas personas acarrean en su vida cotidiana un sufrimiento brutal sin saber que seguramente sí que padecen de un trastorno mental que necesita  de mucho cuidado, tiempo y dedicación por parte de un profesional.

Este artículo y los que vendrán, todos sobre ansiedad, únicamente intentan arrojar algo de luz en todo este caos que algunos, aprovechando lo familiar y doloroso del término, ya se han apresurado en titular: pandemia de ansiedad.

CLASIFICACIÓN DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD

Todos los trastornos mentales y los criterios necesarios para su correcto diagnóstico están publicado en el DSM-5 (DSM significa en inglés: “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales”).

Es un libro gordo de Petete que aparece en las asignaturas de la carrera de Psicología a cada dos por tres, porque es un código internacional para que todos los profesionales sepamos a qué nos referimos cuando decimos que alguien tiene trastorno límite de personalidad o agorafobia.

Hay otros libros gordos de Petete, como la CIE-11,  pero hoy nos centraremos en la clasificación que hace el DSM-5 de los trastornos de ansiedad.

El DSM-5 se revisa cada cierto tiempo. Esta última edición es de 2013. El DSM-4 fue publicado en 1994, lo que significa que de uno a otro va casi una década de dedicación de muchas personas a la investigación de los distintos trastornos mentales.

Por mencionar algún cambio de la edición de 1994 a la de 2013, diremos que en esta nueva edición, se han incluido en el apartado de “Trastornos de ansiedad” dos trastornos que antes estaban clasificados dentro del apartado de “Trastornos con inicio habitual en la infancia, la niñez y la adolescencia”. Estos son el trastorno de ansiedad por separación  y el mutismo selectivo.

Solo vas a leer unas cuantas pinceladas de cada trastorno de ansiedad.

Lo que leas a continuación no es suficiente para hacer un diagnóstico.

Empezamos poco a poco a distinguir uno del otro.

El próximo artículo de este blog profundizará más en los criterios necesarios para diagnosticar cada diagnóstico.

De momento, he anotado dos o tres claves básicas para que sepamos diferenciar un trastorno del otro.

TRASTORNO DE PÁNICO

En el trastorno de pánico, se dan crisis de angustia inesperadas y recurrentes que son los también llamados “ataques de ansiedad”.

De aquí en adelante queda claro que cuando decimos «crisis de angustia», «ataque de pánico» y «ataque de ansiedad» nos referiremos a la aparición repentina de un miedo intenso que se desarrolla en cuestión de minutos. Es un miedo a perder el control o a la muerte que se manifiesta a través de síntomas como sudor, temblores, sacudidas, náuseas, dolor en el pecho, mareo, sensación de mareo o desmayo... Y bastantes más síntomas igual de brutales.

Podrás encontrar tanto la descripción científica del ataque de pánico como una descripción literaria y subjetiva de una crisis de angustia que aparece en el libro El peligro de estar cuerda de Rosa Montero, en el artículo que explica qué es un ataque de pánico.

En el trastorno de pánico, por lo menos, una de estas crisis va seguida durante un mínimo de un mes de intranquilidad o preocupación constante por la posibilidad de una producción de una nueva crisis o por sus consecuencias.

Esta crisis también causa un cambio significativo y desadaptativo en el comportamiento como evitación de lugares.

NOTA: Aquí ya vemos al menos tres claves que se han de dar para el diagnóstico de trastorno de pánico: aparición de crisis de angustia, un mes de preocupación y esto cambia de forma desadaptativa mi comportamiento.

El trastorno de pánico gira en torno a las crisis de pánico o ataques de ansiedad, son su componente principal. Pero que tú tengas ataques de ansiedad no necesariamente significa que tengas un trastorno de pánico porque para su diagnóstico se han de cumplir otros criterios.

Encontrarás los criterios específicos para el diagnóstico de trastorno de pánico en el siguiente artículo.

FOBIAS ESPECÍFICAS

 Aparece miedo o ansiedad intensa y persistente de forma inmediata e invariable respecto a un objeto o situación concreta.

Este objeto o situación concreta se tiende a evitar y si se aguanta, esto se hace a costa de un miedo o ansiedad intensa.

Clave: miedo a objeto o situación, tendencia a la evitación de ese objeto o situación.

AGORAFOBIA

Sensación de miedo o ansiedad intensa respecto a dos o más situaciones prototípicamente agorafóbicas que pueden ser: transportes públicos, lugares abiertos, lugares cerrados, hacer colas o estar en medio de una multitud, y/o estar solo fuera de casa.

La persona tiende a evitar estas situaciones de forma activa o requiere la presencia de un acompañante o se aguanta con un intenso miedo o ansiedad.

Clave: miedo a situación agorafóbica, tendencia a la evitación de esa situación.

FOBIA SOCIAL (ANSIEDAD SOCIAL)

 Miedo o ansiedad intensa que aparece prácticamente siempre en relación con una o más situaciones sociales en las que la persona cree (y esto acostumbra a ocurrir según la percepción de la persona porque los otros no suelen estar tan pendientes de la persona como ella se cree) que se enfrenta al posible examen de los demás. 

La persona teme actuar de una determinada manera (y a mostrar vergüenza, incapacidad…) y/o manifestar síntomas de ansiedad que, según la misma persona, le causarían una valoración negativa por parte de los que observan o están en el mismo lugar. 

Clave: miedo a exposición o juicio en situación social, tendencia a la evitación de esa situación.

Encontrarás los criterios específicos para el trastorno de fobia social en el próximo artículo.

ANSIEDAD GENERALIZADA

La persona que ha sido diagnosticada de Trastorno de ansiedad generalizada (TAG) suele presentar ansiedad y preocupación excesiva de forma constante en su vida cotidiana.

Esa sensación se da sobre diversos y múltiples acontecimientos o actividades.

Además, esta sensación de ansiedad ha de cumplir con  tres o más síntomas de sobreactivación fisiológica.

Clave: miedo a muchas situaciones o acontecimientos del día a día ante los que el organismo reacciona con sobreactivación.

Encontrarás los criterios diagnósticos específicos del TAG en el próximo artículo.

MUTISMO SELECTIVO

El mutismo selectivo es  la imposibilidad resistente para hablar o responder a otros en una situación social concreta  a pesar de hacerlo sin problemas en otras situaciones. 

Un ejemplo es que un niño no puede hablar en el colegio pero sí en casa y/o en presencia de familiares inmediatos.

Clave: no hay habla en alguna situación en concreto.

TRASTORNO DE ANSIEDAD POR SEPARACIÓN

Entre los criterios de este trastorno específico,  encontramos el miedo o ansiedad intensa y persistente sobre el hecho de tener que separarse de una persona a la que le une un vínculo estrecho.

Este miedo o ansiedad se manifiesta en al menos tres características clínicas, centradas en preocupación, malestar psicológico subjetivo, rechazo a quedarse solo en casa o desplazarse a otros lugares (escuela, trabajo, etc.) y/o presencia de pesadillas o síntomas físicos ante la separación de esas figuras de vinculación o su anticipación.

Clave: miedo a separarse de las figuras de apego que crea síntomas desadaptativos y molestos.

CONCLUSIONES DEL ARtículo

  • Que existen siete trastornos de ansiedad distintos y que el  diagnóstico  (o descartar la posibilidad de este) de estos trastornos específicos solamente lo puede hacer un profesional de la psicología o de la psiquiatría.
  • Que tu médico de cabecera te haya dicho “tienes ansiedad” no quiere decir que tengas un diagnóstico de trastorno de ansiedad.
  • Que la ansiedad es una emoción que está presente en todos los trastornos de ansiedad y que cuando se nos ha desmadrado significa que algo no anda bien y que podemos investigar qué es eso que no anda bien en la consulta de psicología.
  • Que quizá sí que puedes cumplir con los criterios para que se te diagnostique un trastorno de ansiedad y que por falta de profesionales y recursos en el sistema de salud público este diagnóstico y tratamiento pueden tardar mucho en llegar.
  • Que cada trastorno tiene sus claves, los llamados criterios diagnósticos, como hacia que objeto o situación se dirige el miedo, cómo adaptamos nuestra conducta a esa emoción y la duración de los síntomas.
  • Que no es necesario tener un diagnóstico ni cumplir con los criterios  diagnósticos de un trastorno  específico para que la ansiedad me cause un gran malestar y sufrimiento, lo que es conocido como «ansiedad subclínica».

Lee el siguiente artículo sobre criterios diagnósticos de algunos trastornos de ansiedad si quieres seguir profundizando en este tema.

Si lo que sientes es ansiedad pero no has visto reflejado tu malestar en ninguno de los trastornos, puedes seguir con tu lectura en el artículo donde se habla de ansiedad subclínica titulado: Conocer la ansiedad.

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