CAUSAS DE LA ANSIEDAD
Las causas de la ansiedad son múltiples y personales.
Sé que te he resuelto poco en la oración anterior así que vamos por partes…
¿Pero por qué? ¿Por qué ahora? ¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Por qué?
Si sientes ansiedad, seguramente estas sean las preguntas que te lanzas a ti mismo continuamente sin encontrar respuesta.
Esto es lo que se preguntan también las personas que acuden a consulta de psicología porque la ansiedad no les permite vivir la vida que les gustarían.
La respuesta es siempre la misma:
Porque estás vivo y estar vivo implica tener emociones y sentir y pasar por momentos delicados.
Porque tienes tu vida, manejas tus cosillas como puedes y quizá te faltan recursos.
Porque puede ser que te encuentres en una situación complicada ahora mismo. O quizá esta situación complicada ya pasó, pero no se ha actualizado en tu organismo porque aquella situación fue fuerte y tu cuerpo tiene memoria y sigue en alerta.
Porque tienes un carácter, un temperamento, unas experiencias, unas formas de afrontar los retos y el día a día, unos aprendizajes, unos pensamientos…
Porque cada uno tiene su historia personal, su listado de miedos, sus fantasmas…
Y porque cada organismo reacciona a estos, se pone en alerta según lo que ha aprendido que es una amenaza.
Eso es la ansiedad. Una emoción que te avisa de que estás en un momento delicado y que te faltan recursos para hacerle frente.
Momentos delicados que (aunque en este instante no lo creas) te aportarán sabiduría para un futuro pero que ahora, ¡cómo nos gustaría escapar de ellos!
Sé que sigo sin solucionarte mucho a la pregunta de porquéporquéporquéporqué pero después de leer lo anterior, quizá entenderás que la ansiedad es un fenómeno multicausal, es decir, las causas de la ansiedad son múltiples.
Además, las causas son personales, dependen de tu historia, de tus experiencias y de las herramienta que tengas en la actualidad para manejar tus emociones y los tantos desafíos del día a día.
Es por ello que el tratamiento de la ansiedad es personalizado y aquí solamente daremos ideas generales que espero que te sirvan.
Te propongo que antes de empezar a leer el texto que sigue en el artículo, te imagines un iceberg. Lo puedes ver, ¿verdad?
Con su punta aguda fuera del agua y todo el cuerpo sumergido, ensanchándose y ocupando mucho más espacio del que pareciera cuando vemos la parte que sobresale en la superficial.
Imagínatelo. Visualízalo bien. Sigue leyendo.
LA PUNTA DEL ICEBERG DE LA ANSIEDAD - SÍNTOMAS
Imagina que sobrevolamos esta masa de hielo y que en la punta del iceberg de la ansiedad está justamente ELLA: la ansiedad y sus síntomas:
Palpitaciones, taquicardia, sensación de ahogo, poca o mucha hambre, respiración rápida, opresión en el pecho, sudores, temblores, escalofríos, sensación de muerte inminente…
Eso es lo que se ve, lo que está fuera del agua helada:
Hormigueo, sensación de querer escapar, se me duermen las manos o los brazos, mareo, desmayo, sensación de irrealidad, me cuesta expresarme al hablar, expresar mis sentimientos, ¿qué es lo que siento? …
Eso es lo que llama nuestra atención:
Cansancio, confusión, problemas de sueño, distracción, vergüenza, evitación de lugares o personas o situaciones…
Repito: Eso es lo que se ve.
Estos síntomas molestos salen a la superficie.
¿Para qué?
Para decirte: CARIÑO, AQUÍ ABAJO HAY ALGO QUE NO ANDA BIEN.
Está bien ir al médico, que te den medicación para calmar los síntomas…
Pero no nos engañemos. Calmar los síntomas no significa que hayamos visto cuál es la causa de lo que me pasa.
Si calmo los síntomas y me quedo ahí, evito ver lo que hay por debajo de la superficie. Es como si viéramos las burbujas del agua hirviendo pero no vemos que hay fuego.
Aunque calmemos los síntomas de la ansiedad, las causas de este malestar van a seguir con nosotros.
Si calmamos los síntomas, va a ser un remedio a corto plazo porque seguimos quedándonos en la superficie del iceberg.
Es por eso que, junto con la posible medicación correctamente pautada de forma puntual para rebajar la intensidad de los síntomas, es necesario que hagas un trabajo psicoterapéutico que te permita acceder a las causas profundas de la ansiedad en tu caso en concreto.
Bien. Creo que te he convencido.
Con todo esto que te he contado, no nos vamos a quedar en la superficie, ¿verdad?
Acompáñame a la tienda de alquiler de trajes de buceo para aguas muy frías.
¿QUÉ DISPARA LA ANSIEDAD?
¿Qué dispara la ansiedad?
Vamos a buscar respuestas.
La intención es profundizar. Me niego a ver solamente la punta del iceberg, quiero ver lo que hay por debajo.
Ponte las gafas de buceo, el traje de neopreno. Comprueba que la botella de oxígeno está llena. Respira.
Primera inmersión.
Observa el cuerpo superior del iceberg de la ansiedad, la parte sumergida que queda cerca de la superficie pero que no se ve, la que se sitúa a continuación de la punta asomada del iceberg.
¿Qué precipita que mi organismo lance esos síntomas tan molestos que acabamos de describir?
¿Qué dispara la ansiedad?
Seguramente estés en una situación de estrés, en un momento en que las circunstancias que te rodean no te estén acompañando.
¡Claro que tenemos estrés en esta sociedad en la que todo va tan rápido y todo lo queremos para ayer! – Me dirás.
Por supuesto – Te contestaré.
Aquí ya tenemos una de las posibles causas de que estés sintiendo ansiedad en este momento:
El «No me da la vida» con el que nos llenamos la boca. Frasecita que, por un lado nos hace sentir orgullosos de estar «dándolo todo» a esta madre sociedad neurótica que nos exige sin poner límites. Frasecita que, por otro lado, te llena de ganas de abandonar, te agota y te causa los síntomas de ansiedad.
Toca bajar una marcha.
Toca aceptar que quizá estás en una situación de estrés que tu organismo interpreta como una amenaza contra tu supervivencia y te pone alerta para que te pongas las pilas porque ahí fuera hay algo que te puede hacer daño.
Puede ser el trabajo: mucha carga laboral, ambiente en el que no estoy cómodo, malas relaciones con mi jefa o con mis compañeros…
Puede ser una situación familiar, como una recién estrenada maternidad o paternidad o un momento delicado en la crianza de un hijx o incluso una boda o cualquier tipo de “celebración”…
Puede ser un susto: un accidente, una noticia inesperada, un suspenso en un examen, un plan que no se desarrolla como yo esperaba…
Pueden ser tus mismos pensamientos catastrofistas referidos al futuro, como explicamos en el artículo de entender la ansiedad: me van a echar, no voy a saber darle a mi hijx lo que necesita, mi pareja me va a dejar y me voy a quedar solo…
Puede ser que yo tenga un temperamento o un carácter que tiende más a reaccionar desde la ansiedad, lo que es conocido como ansiedad rasgo, porque ya he tenido experiencias previas en las que he reaccionado así.
También puede ser que la situación de estrés sea algo puntual o que en tu vida haya un estresor que se venga desarrollando desde hace un tiempo y tu organismo ya no la puede soportar más. Es por eso que empieza a desarrollar síntomas, la cronicidad del estrés es muy perjudicial para mi salud a largo plazo.
Sea como sea, el caso es que este hecho o circunstancia precipita los síntomas de ansiedad porque, aunque sea de forma inconsciente, mi mente y mi cuerpo están interpretando que esta situación es una amenaza para mi supervivencia y se pone en alerta y lanza los síntomas.
Estos síntomas son parte de las respuestas de flight, fight, freeze and fawn, según explicamos en el artículo de entender la ansiedad.
Si te da pereza leerlo, te lo resumo: si se hace una interpretación de que la situación en la que estamos es peligrosa, los síntomas me están instando a huir, luchar, paralizarme/congelarme o someterme.
Eso es lo que haría cualquier animal ante hechos que suponen una amenaza para la supervivencia.
“Pero perder el trabajo no es una amenaza, puedo encontrar otro” – dicen las personas en consulta.
Sí, seguramente tu parte racional lo entiende y te da los motivos para no tener miedo, pero tu parte emocional o instintiva está asustada y ha activado estas defensas.
“Que me deje mi pareja no es lo peor que me puede pasar, ya lo he vivido antes” – me puedes comentar.
Sí, te entiendo, y escucho que tu parte racional lo puede verbalizar pero tu parte emocional o instintiva lo vive como un posible abandono o como otra circunstancia amenazante y te pone en alerta.
Que la ansiedad se dispare o no según la situación en la que estemos, dependerá de los recursos que tiene la persona para hacer frente a esa situación.
Para tomar conciencia de los recursos de que dispones, te puedes hacer algunas preguntas:
¿Soy capaz de poner límites?
¿Expreso lo que me pasa a quien tengo cerca o me lo callo?
¿Qué tipo de mensajes me doy a mí mismo cuando ocurre algo que “falla” o que no entraba en mis planes?
¿Me escucho y me cuido?
Y que la ansiedad se dispare o no según la situación en la que estemos, dependerá, también, de mis experiencias personales previas y de cómo las he gestionado yo y de cómo se han manejado en mi familia o lugar de origen.
¿Qué importancia se le daba en mi familia de origen a tener un trabajo fijo?
¿Qué pasó económicamente en mi infancia?
¿Me sentí cuidado y protegido por mi padre, madre o por mis figuras de referencia?
¿Me sentí abandonada (o no atendida en mis necesidades emocionales) por mis cuidadores principales?
Te animo a que después de leer este artículo te quedes un minuto en silencio contigo mismo y reflexiones acerca de esta pregunta:
¿Por qué esto que me está pasando ahora es para mí una amenaza y qué tiene que ver con mi historia personal?
Puede que la falta de integración de estas experiencias personales pasadas estén sosteniendo estos síntomas que están hoy en la punta del iceberg.
Por eso mi organismo está en alerta. Se ha activado el botón de:
PELIGRO: POSIBLE DAÑO EMOCIONAL. YA NOS HA PASADO ALGUNA VEZ. ASÍ QUE ALERTA.
Ufff… ¡Qué vértigo! Nos hemos sumergido más de lo que teníamos pensado por hoy.
Ya hemos visto un montón de hielo en esta primera inmersión.
Paso a paso…
De momento basta con que entendamos que la ansiedad es un fenómeno multicausal (que no solo tiene una causa) y que las causas pueden están interaccionando entre sí.
Por eso también se dice que la ansiedad es un fenómeno multidimensional ya que se desarrolla desde y afecta a varias dimensiones de mi vida a la vez: mis pensamientos, experiencias pasadas, conductas presentes, vida familiar, aspecto laboral…
En los siguientes artículos hablaremos de las causas más profundas de la ansiedad, de qué la mantiene y de qué puede haber en la base de este malestar.
Ponemos los trajes de buceo a secar hasta el siguiente artículo.
Y, recuerda, si estás en un momento delicado o lees algo que te resuena demasiado, ¡no dudes en venir a verme a consulta!

