¿QUÉ MANTIENE LA ANSIEDAD?
Segunda inmersión.
Aún nos queda oxígeno así que, ¡para abajo!
Por encima de nosotros dejamos la punta del iceberg, la que asoma a la superficie, donde quedan los síntomas haciendo ruido y llamando la atención a que hay algo que no se ve pero que no funciona bien.
Sosteniendo a los síntomas, está el cuerpo superior del iceberg, donde se sitúan las causas más cercanas que han disparado los síntomas. Esto suele ser una situación, hechos o circunstancias que nos causan estrés y malestar y precipitan la aparición de los síntomas.
Seguimos profundizando en aguas heladas.
Ahora, en el cuerpo inferior del iceberg de la ansiedad, ya cerca de la base, están los factores que mantienen la reacción de ansiedad.
Son los denominados factores mantenedores de la ansiedad y aquí te hablo de unos cuantos:
- Falta de recursos de afrontamiento ante situaciones complicadas, hechos imprevistos o circunstancias estresantes.
- Personalidad que tiende a ser ansiosa porque hay personas que son más nerviosas que otras. Si eres más pachorra, tendrás menos posibilidad de que la ansiedad se te quede estancada en el cuerpo, seguramente podrás resolver el estrés y el malestar que te ha causado la situación y volver a tu vida normal. Si eres una persona nerviosa, esa misma forma de ser puede mantener la ansiedad. Esto se conoce como ansiedad rasgo.
- Ciertos rasgos de nuestro carácter: inseguro, controlador, hipersensible a la crítica, autoexigente, hiperresponsable, ayudador…
- Pensamientos de futurización catastrófica. Puedes leer sobre ellos en el artículo que nos ayuda a entender la ansiedad. Estos pensamientos anticipatorios son un componente básico de la ansiedad, suelen estar formulados como “Y si… ?” y después del Ysi hay una referencia al futuro que suele presentarse como horrible. Se trata del factor de anticipación (mente) que suele presentarse junto con los síntomas fisiológicos molestos (cuerpo). Aquí ya tenemos el combo porque esta combinación afecha muchísimo a mi vida diaria y a lo que me veo capaz e incapaz de hacer (conducta).
¿Y si hoy no me va bien en la reunión de trabajo?
¿Y si se dan cuenta de que no he hecho del todo bien el proyecto?
¿Y si mis jefes deciden que ya no pinto nada en el equipo?
¿Y si me echan?
¿Y si, a mi edad, ya no encuentro trabajo y no puedo pagar la hipoteca?
¿Qué será de mi familia?
¿Nos tendremos que mudar de ciudad?
¿Cómo se adaptarán los niños al cole nuevo?
Pues bien, estos mismos pensamientos que provienen de un estado de ansiedad, ponen a mi organismo en alerta y este vuelve a dar respuesta de ansiedad. Es un ciclo tóxico e interminable que me agota y me desespera pero hay muchas herramientas y recursos que te pueden sacar de él. Si aquí has encontrado reflejado lo que te pasa, ¡ven a consulta!
- Hipervigilancia del síntoma. Lee lo siguiente
¿Y si me pongo nervioso en la reunión?
¿Y si me desmayo?
¿Y si hago el ridículo?
Parece que me siento mucho más el latido del corazón…
Ya me está dando la ansiedad…
Estoy sudando…
Me va a dar algo…
Voy a hacer el ridículo…
Del terrible viaje a Ysilandia es complicado volver. Cuando me quedo atrapado en la futurización catastrófica, he viajado a un futuro terrible, a un infierno… Así que mi cuerpo reacciona como si estuviera en el infierno.
Entonces, vigilo mis síntomas muy de cerca. Pongo el altavoz a mi latido del corazón, la lupa en mi sensación de estar sudando…
Mi cuerpo tiembla…
Es natural…
Estoy hipervigilando el síntoma. Las personas que llevan año meditando, es decir, concentrando su atención en un objeto, son capaces de sentir su dedo del pie gordo.
Tú, cuando pones una atención brutal al latido de tu corazón, a la temperatura de tu cuerpo, a cómo el sudor surge de los poros de tu piel… eso es lo que notas. La atención es pura magia: el objeto que recibe tu atención, crece ante ti.
Si te fijas en la conversación de los de la mesa de al lado, ya no puedes dejar de escucharlos, ¿verdad?
Lo mismo con el latido de tu corazón… cuando más lo vigilas y más le prestas atención, más lo notas.
Y si empiezas a pensar que eso es ansiedad, tu cuerpo entra en alerta y los demás síntomas vienen rodados.
La ansiedad se crea a ella misma en un círculo vicioso.
Creo que estoy en peligro… y me acabo poniendo en peligro.
- Miedo al miedo. Llega un momento de este círculo vicioso que yo empiezo a temer que me dé ansiedad en un lugar determinado y este miedo ya crea las mismas respuestas de ansiedad.
Muchas personas desarrollan este temor fuerte a los síntomas de ansiedad, y justamente este temor es el que los acaba desatando.
Fuerte, ¿no?
La mente es poderosa.
- Estrategias contraproducentes de afrontamiento a la ansiedad. Seguramente ya hayamos intentado regular la ansiedad antes y no lo hayamos conseguido. Estos intentos fallidos contribuyen a que pensemos que no somos capaces de manejar esta emoción y al incremento de la frecuencia e intensidad de los síntomas.
Algunas personas saben que para la ansiedad es necesario “respirar”. Sin embargo, desde el estado de nerviosismo que produce la ansiedad, lo que hacen es hiperventilar, es decir, respirar de forma rápida e intensa.
¿Qué pasará?
Que la hiperventilación hará que desciendan los niveles de dióxido de carbono y esto incrementará la sensación de ahogo, el aumento de la tasa cardiaca, la sensación de hormigueo y mareo… lo que claramente hará que aumente más el miedo.
Y vuelta al ciclo complicado de la ansiedad.
¿Qué hay en la base DE LA ANSIEDAD?
En la base de la ansiedad está lo que tú eres.
Tu biología, tu constitución, tu herencia genética, tu temperamento, tu carácter, tu habilidad para gestionar las distintas emociones, tu capacidad para comunicarte…
Tu crianza, tu vínculo con las figuras de apego, la herencia genética, los primeros aprendizajes…
Tus traumas, tu currículum de duelos y de pérdidas…
Tu historia…
Porque tienes toda una historia y eres esa historia.
Y tu relación con todo lo anterior.
Lo que has vivido como una amenaza o como un peligro y se ha quedado grabadito en algún lugar muy profundo de ti con el objetivo de que no vuelva a suceder.
Como si pudiéramos evitarlo…
Estos son los denominados factores predisposicionales de la ansiedad, es decir, lo que hará que desarrollemos o no alteraciones de ansiedad si nos vemos a las situaciones estresantes de las que hablábamos en el artículo de causas de la ansiedad.
Como ya explicamos en ese artículo, la situación en sí misma no causa la ansiedad. La ansiedad surge de una interacción de las circunstancias estresantes y de cómo yo interpreto o percibo lo que me pasa y me relaciono con ese hecho según mi historia personal.
Porque eso es lo más importante: cómo me relaciono yo con lo que me pasa, es decir, qué pensamientos o emociones surgen en ese momento y si estos activan la respuesta de ansiedad en mi organismo.
Es importante tomar conciencia de cómo me vinculo con el mundo y con las personas que me rodean. ¿Lo hago de forma segura? ¿Ese vínculo supone a menudo una amenaza en algún lugar interno?
En muchos casos este peligro no es consciente ya que tiene que ver con la vinculación que tuve en la infancia y adolescencia con mis figuras de apego y con la relación que he tenido mientras he ido creciendo.
¿Me pude vincular con mi padre, madre o cuidador principal de forma segura? ¿Ese vínculo suponía a menudo una amenaza?
Existe una amplia investigación en la actualidad sobre los factores predisposicionales de la ansiedad.
Según lo que Jeffrey Brantley explica en su libro Calmar la ansiedad, aunque en la actualidad la evidencia de que disponemos es limitada, parece que, en cierto grado, los trastornos de la ansiedad se heredan.
Entonces, ¿si mi madre tiene ansiedad, yo tendré ansiedad?
No. Porque esta herencia viene mediada por diferencias individuales de carácter, técnicas aprendidas de afrontamiento o disponibilidad de apoyo social.
Esto significa que si alguno de mis cuidadores principales sufría de ansiedad, habrá más posibilidad que ante una amenaza, mi reacción sea de ansiedad pero como nos enseño Pau Donés en 1998: Todo depende.
Que yo haya tenido un trauma infantil no me condena a padecer ansiedad, pero sí que me hace más vulnerable.
Que a mí no me hayan enseñado a gestionar la emoción de miedo o de rabia tampoco me condena a padecer ansiedad, pero también me hace más vulnerable a padecerla.
El tema tiene telita y lo que vamos a sacar en claro es que la ansiedad tiene una base muy amplia, tan amplia como lo que soy como persona y como lo que es mi vida.
Esa es la base del iceberg.
Hemos llegado al final del viaje. Es verdad que aquí está todo un poco oscuro porque estamos intentando ver cuáles son los factores más lejanos que me predisponen a tener una reacción ansiosa.
La conclusión aquí es que quien soy y mi historia de vida puede estar en la base de que yo sienta más o menos ansiedad o de que haya desarrollado o no un trastorno de ansiedad.
Por eso, sin necesidad de profundizar más porque cada caso es único y personal, te invito a reflexionar sobre tu historia de vida mediante unas preguntas:
¿Cómo fue mi crianza y cómo me siento respecto de eso?
¿Cuál ha sido la relación con mis padre, madre o cuidadores y cómo me he sentido con esa relación?
¿Alguno de ellos sufría de ansiedad?
¿Cómo reaccionaban mis cuidadores ante el miedo?
¿Cómo me acompañaron de pequeña a la hora de gestionar mis emociones?
¿Qué emociones me cuesta gestionar?
¿Con qué emociones me identifico más y cuáles dejo fuera?
¿Qué ha ocurrido en mi vida que no quiero recordar?
¿A quién he perdido y cómo me siento con eso?
¿Qué me ha faltado a lo largo de mi vida?
¿Qué he tenido a lo largo de mi vida?
¿Tengo un carácter ansioso?
¿Cómo me relaciono con el mundo?
¿Cómo me vinculo con las personas que me rodean?
¿Cuál es mi historia y cómo me la cuento?
En definitiva, no sabemos EXACTAMENTE cuál es la base de la ansiedad, sabemos que hay personas que son más sensibles a ella, que viven en una especie de pre-alerta constante y que hay factores que pueden ser la base de todo ello.
Entonces, lo que sí que sabemos es que nuestra historia, todo lo que nos ha pasado, es importante a la hora de abordar la ansiedad en consulta.
¿CÓMO SE TRABAJA LA ANSIEDAD EN CONSULTA?
Cada consulta es un mundo y existen muchas técnicas para trabajar con la ansiedad, que dependen del enfoque terapéutico que aplique el profesional de la psicología en consulta
Si te digo la verdad, los psicólogos sabemos que se han dedicado muchísimos años de investigación y esfuerzos a localizar el tratamiento más efectivo para los trastornos de ansiedad y, sin embargo, en la práctica clínica, en consulta, nos encontramos con que esos tratamientos no funcionan para todos los casos.
Yo trabajo con la ansiedad de forma integradora, es decir, teniendo en cuenta tooooodo lo que acabamos de contar en los artículos anteriores: entendiendo qué es la ansiedad, atendiéndola, tomando conciencia de la situación presente, analizando los factores que mantienen la emoción de ansiedad en este momento y descubriendo los factores predisposicionales que se presentan según el caso de cada persona.
Es más, se tiene todo esto en cuenta y las interacciones que puede haber entre todos estos factores. Es complejo, sí, pero funciona.
¿Que por qué funciona?
Porque trabajamos desde el autoconocimiento y desde la autoconciencia y eso significa que el trabajo que haces es tuyo y te servirá para aplicarlo en muchos momentos y para muchos objetivos de tu vida.
Porque en consulta le damos un sentido a la ansiedad que encaja con nuestra historia y eso, créeme, ayuda a colocar las piezas del puzle, lo que proporciona un gran alivio, bienestar y una nueva perspectiva.
Como sé que esto puede parecer muy abstracto, contacté con varias personas que han acudido o acuden en la actualidad a mi consulta.
Estas personas han aprendido que la ansiedad llega porque algo no está bien y que podemos escuchar a esta emoción para poder ver con más claridad qué necesitamos cuidar, cambiar, transformar…
Les pedí que escribieran unas palabras acerca de su proceso terapéutico: qué crees que te vinieron a decir los síntomas de ansiedad, a qué hacían referencia, qué has aprendido de la experiencia de ansiedad y cómo has podido trabajar e integrar todo ello.
El objetivo era hacer un artículo en el que tú puedas entender cómo es el trabajo de ansiedad en consulta, explicado con palabras de alguien que ha experimentado este trabajo en carne propia.
Me llegaron muchas respuestas, todas impactantes, muy personales y preciosas.
Pero la de C. me llamó mucho la atención por la profundidad, la honestidad y la entrega en sus palabras.
Te la comparto en el siguiente artículo: Aprendí de mi ansiedad…

