Psiconutrición
La psiconutrición es un tratamiento en el que se unen en la teoría y en la práctica al menos dos disciplinas, la psicología y la nutrición, con el objetivo de mejorar tu relación con la comida y contigo mismo.
Y es que nuestra relación con la comida está mediada por un montón de factores de los que a menudo no somos conscientes y ya sabemos, como decía mi abuela, que “cuatro ojos ven más que dos”.
“Está todo inventado” decía mi abuela también.
No me atrevo a afirmar algo tan contundente pero te digo que si te gustaría relacionarte con la comida y con tu cuerpo de una forma más consciente y saludable, la intervención que te puede acompañar en esta misión sí que está inventada.
Porque la psiconutrición es un trabajo coordinado de varios profesionales que te ayudarán a que recibas una atención más integral si lo que quieres es recuperar tu bienestar físico y emocional.
Un trabajo en coordinación, por cierto, de los que debería haber más en el ámbito sanitario.
Ahí lo dejo.
¿Qué es la Psiconutrición o psicología de la alimentación?
La psiconutrición implica un trabajo en equipo de forma interdisciplinar de, como ya hemos dicho, al menos un profesional de la nutrición y otro de la psicología.
¿Por qué esta colaboración de varias disciplinas?
Porque las personas no estamos formadas de compartimentos estancos.
Las personas no tenemos por un lado, un cuerpo que camina, come y duerme y por otro lado, una mente que piensa “mmmm… no me debería comer ese croissant pero lo necesito” y unos sentimientos que me dicen “creo que un paquete de patatas me podrían calmar este dolor en el pecho” o “ufff… ya está aquí el verano otra vez y otro año más a pasar hambre con la operación bikini…”.
Nuestro cuerpo no está separado de nuestra mente ni de nuestras emociones.
Es debido a que somos seres complejos que nuestra relación con la comida está mediada por un montón de condicionantes de los que muchas veces no somos conscientes:
Estado anímico del momento, creencias erróneas acerca de ciertos alimentos (mandatos firmes que aprendiste de tu tía, de Instagram, de tus compis del cole, de las revistas Lecturas, Super Pop, Elle…)
¿Sigo?
La cultura (dictadura, más bien) de la dieta, el aprendizaje de premiarte o castigarte utliizando la comida, la forma en que tu familia de origen se relaciona con los alimentos, cómo te han dicho que es tu cuerpo desde que tenías una altura de medio metro (qué gordita, qué flaquito, qué culito, qué barriguita…), cómo te han dicho que eres tú y se ha formado tu autoconcepto (es que todo lo hace bien, es que no da ni una, no tiene fuerza de voluntad, no hay cosa que no la borde…)…
…la época en la que te hayas criado y las exigencias físicas del cuerpo perfecto del momento (ahora se llevan muy flacas y lánguidas hasta la menorrea, ahora se llevan con nalgas grandes pero no mucho, ahora con cintura fina y cadera pronunciada, ahora con cuerpos definidos pero lo justo no te vayas a pasar que eso ya es demasiado…).
Todos estos elementos nos condicionan a la hora de elegir ciertos alimentos, ingerirlos con gusto, ingerirlos con culpa y vergüenza, pensar cosas sobre ellos, condenarlos al infierno, lanzarme hacia ellos en épocas de desesperación…
Todos estos factores crean, en fin, nuestra relación con la comida.
Espacio para la reflexión:
¿Alguna vez te has planteado cómo te relacionas con la comida?
Lo digo, más que nada, porque es algo que llevamos haciendo desde que llegamos a este mundo en forma de mini humano de 3 kilos y lo seguimos haciendo al menos tres veces al día toooodos los días…
(Lo he buscado y según Daddy Google un recién nacido promedio suele pesar alrededor de 3.4 kg)
Espacio para la reflexión:
¿Le damos la importancia que merece a la relación que tenemos con la comida?
Desde el enfoque de la psiconutrición podemos encontrar respuestas a estas preguntas porque la psiconutrición nos ayuda a comprender cómo y hasta qué nivel de profundidad están unidos nuestro cuerpo, mente y nuestras emociones y la manera en que esto influye de forma diaria en nuestra forma de alimentarnos.
Alimentación y emoción
Alimentación y emoción están íntimamente entrelazadas y, como ejemplos, fíjate en estos:
-Adoro las ensaimadas ibicencas porque mi madre me las traía de merienda al salir del cole. Cuando estoy triste, deseo que hubiera un reparto de ensaimada a domicilio.
-Aprendí de Bridget Jones y de sus coleguis televisivas que, si sufro de corazón partido, con una manta en el sofá y dos kilos de helado, se lleva mejor.
-En las cena de Nochevieja creo que ingiero los alimentos que equivaldrían a mis cenas de una semana entera…
…Y no sé si esto se debe a que hay tantas cosas ricas que lo quiero todo y lo quiero ahora…
…Y no sé si es la alegría del momento, la familia unida, los villancicos, la esperanza de que este año que entra todo todo todo todo irá mejor…
…O quizá me pasa porque tanta gente y tan pocas ganas de hablar con la mayoría de estas personas me da por tragar sin tan siquiera masticar…
…Aunque me temo que lo que me hace comer de forma compulsiva en estas fechas es por todo lo de arriba junto y a la vez… Y lo más curioso es que en la comida de Año Nuevo, repito jugada.
Sea por el motivo que sea, sé que a menudo “lo pago con la comida”.
Se está hablando mucho del fenómeno del hambre emocional, quizá puedes leer el siguiente artículo del blog: ¿por qué tengo hambre emocional?
También puedes anotar qué ejemplos tienes tú de cómo vuelcas tu estado emocional en la comida.
Además, aquí te dejo otras preguntas que puedes hacerte para reflexionar acerca de cómo tus emociones y tu relación están unidas:
¿Qué creencias tienes en cuanto a qué alimentos son “prohibidos” y en qué estado anímico deseas consumirlos?
¿Cuándo tomas más alimentos de los que “te sientan bien”?
¿Qué relación tienen o tenían tus figuras de cuidado con la comida?
El hambre emocional no es algo que te pase solo a ti…
¿Quién no ha escuchado alguna vez, frases como “yo… es que me desahogo con la comida”?
O: “La ansiedad me da por comer”.
O “Cuando estoy triste, como”.
O, incluso, “la boda estuvo super bien, había un montón de comida”.
O: “llevo una semana de trabajo super duro así que esta noche me doy un capricho, que me lo merezco, y pido para llevar en el MacDonald’s”.
Si prestamos atención a este tipo de declaraciones, nos damos cuenta de que en nuestra vida, la emoción y la comida han ido bastante de la mano y la psiconutrición trabaja justamente en la relación de estos dos ámbitos vitales en nuestro día a día: la nutrición y la psicología.
Si quieres saber más sobre la relación de emoción y comida, puedes leer el siguiente artículo en el que se profundiza en este tema y te doy 5 consejos prácticos para gestionar la ansiedad por comer.
¿Quién se puede beneficiar del tratamiento de psiconutrición?
Quizá tú si estás leyendo este artículo y algo te llama la atención…
Las personas que tienen un trastorno de la conducta alimentaria como anorexia, bulimia o trastorno por atracón, se han beneficiado de forma tradicional del doble tratamiento que propone el enfoque de la psiconutricion.
También personas con obesidad, dietantes crónicos, personas que tienen creencias muy arraigadas sobre qué engorda y qué no engorda (y que seguramente no son ciertas) suelen acudir a consulta.
Por otro lado, la realidad es que actualmente muchísimas personas acuden a la psicóloga porque sienten una gran insatisfacción con su cuerpo o están obsesionadas por su figura.
Y en estos casos la pregunta que más cobra relevancia es:
¿Para qué utilizo la comida?
Si prestas atención, nos han educado en utilizar la comida para conseguir el tipo de cuerpo que nos dicen que se ha de tener.
El de las modelos.
El de los musculitos del gym.
El de la actriz de moda.
La aplicación de la psiconutrición en consulta también puede ser útil para estos casos en los que tendemos a instrumentalizar la comida para conseguir un resultado en nuestro cuerpo.
Un momento, Belén, ¿quieres decir que se nos ha manipulado en un proceso tan necesario y orgánico como es el comer?
Sí.
Desde hace mucho tiempo el mensaje de los señores que hacen negocio a través de la industria alimentaria y de la industria que fomenta la belleza normativa (que son best friends entre ellos y amantes no de la salud, sino de los dólares) viene siendo:
Si comes esto o dejas de comer lo otro, por fin tendrás ese cuerpo que deseas.
(Y por fin serás querible y deseable, y por fin te aceptarán por quien eres, y por fin tendrás éxito y por fin serás feliz…)
Mira durante cinco minutos los anuncios de comida en la tele:
Come estos cereales para estar estupenda esta temporada. Come ese chocolate y siente el placer adulto porque tú te lo mereces. Compra esas barritas para tener la energía del día. Cuida tu figura con ese yogur (palmadita en un abdomen plano y bien vaciado). Luego cómete esa crema de chocolate y despierta tu entusiasmo pero luego te comes la otra crema de queso porque te ayuda a “cuidarte” (y cuidarte es, de nuevo, palmadita en un abdomen liso como la meseta toledana). Ojo que llega el verano y toca comer ensalada de bolsa para lucir bikini pero también cómete el helado porque el verano está para eso y siente el frescor…
Es para volverse loca.
Nos instruyen a utilizar la comida para controlar nuestro cuerpo y nos dicen que eso es “cuidarnos”.
Te están diciendo que comas ciertos alimentos y dejes de consumir otros para tener el cuerpo normativo que solo posee un 1% de la población.
Y luego te dicen que tomes otros alimentos para sentirte feliz porque, ¡solo se vive una vez!
Y después te dicen que te cuides, comiendo lo que te dicen que has de comer, porque tú también puedes y debes tener ese abdomen perfecto y cumplir con el canon de delgadez y desnudez del momento.
Mangonean tus emociones y tu insatisfacción corporal para venderte lo que les conviene. Sé que lo que te digo no es nuevo pero no por ello deja de ser menos grave.
Además de volverte loco a base de mensajes contradictorios, te hacen creer que hay algo malo en ti.
Mensaje brutal: hay muchas cosas de mi cuerpo que tengo que cambiar para gustar, para gustarme, para que me quieran, para ser feliz.
Mediante la cultura de la dieta te empujan a desear tener un cuerpo que no es el tuyo.
Y llevas años intentándolo. Y no lo consigues. Y la frustración es cada vez mayor.
La insatisfacción es casi crónica.
Es aquí donde la relación con la comida también se ve tocada. Y la relación con tu cuerpo y contigo misma, pues también.
Mucho. Mucho. Mucho.
En los casos de rechazo hacia el propio cuerpo también existen mitos alimentarios y hábitos asociados a ellos que se pueden reestructurar a través de la educación alimentaria y del trabajo psicológico, aspectos que se cubrirían desde la consulta de psiconutrición.
Lo que te quiero transmitir es que no es necesario sufrir de ningún trastorno alimentario para que acudas a la consulta de psiconutrición.
El investigador Ingvar Nylander nos explica en su «Teoría del continuo de las conductas alimentarias», propuesta ya en 1971, que la relación que las distintas personas tenemos con la comida se puede describir justamente como una línea ininterrumpida, es decir, como un continuo.
Esto quiere decir que si en un polo del continuo se sitúan las conductas alimentarias saludables, en el otro polo nos encontraríamos con los trastornos de la conducta alimentaria…
…¿en qué lugar del continuo crees que se encontaría tu relación con la comida?
Para dar respuesta a la pregunta anterior, quizá puedes empezar por las siguientes cuestiones:
¿Tienes la costumbre de contar calorías?
¿Haces ejercicio con el único objetivo de perder peso y mejorar tu cuerpo?
¿Dejas de consumir ciertos alimentos porque engordan?
¿Te acosan los pensamientos sobre qué has comido y cuánto?
¿Te das atracones?
¿Te provocas el vómito?
¿Te da por “compensar” al día siguiente de “haberte pasado con la cena”?
¿Ayunas con el propósito de perder peso y mejorar tu figura corporal?
¿Sigues dietas restringidas o las has seguido durante mucho tiempo?
¿Te persiguen lo pensamientos de que tienes una cena o encuentro social y no podrás comer de “eso” porque si lo haces, ganarás peso?
¿Hablas a menudo con tus amiguis de tu peso, de tu cuerpo, de las partes de tu figura que mejorarías?
Es cierto que son comportamientos que tendemos a encontrar normales porque “todo el mundo lo hace”.
Pero también es cierto que esas son también las conductas que desde la «Teoría del continuo de las conductas alimentarias» (Nylander, 1971) se han definido como “comportamientos alimentarios de riesgo”.
Si has visto tu relación con la comida reflejada en los comportamientos alimentarios de riesgo, tú también puedes beneficiarte de la consulta de psiconutrición.
A veces normalizamos lo que es nocivo para nuestro organismo… pero, como decía mi abuela: “que lo haga todo el mundo no significa que esté bien”.
¿Existe la figura del psiconutricionista?
No existe la figura del “psiconutricionista” así como no existe el “Psicólogo experto en nutrición” ni “Nutricionista experto en psicología” ni otros inventos varios.
Desde ya te digo las veces que sean necesarias que en un trabajo de Psiconutrición colaboran, al menos dos profesionales: el profesional de la psicología y el profesional de la nutrición.
Una sola persona no puede hacer este trabajo ya que son necesarios dos puntos de vista como mínimo.
Por lo de que cuatro o seis ojos ven más que dos, ya sabes…
Lo que sí que puede pasar es que en este acompañamiento colaboren otros profesionales de ámbitos relacionados con la salud: médicos, fisioterapeutas, entrenadores personales…
Aportar e integrar en el proceso los diferentes puntos de vista de distintas disciplinas enriquece tanto a los mismos profesionales como a las personas que reciben el tratamiento.
Psiconutrición en Ibiza
¿Quiénes somos en nuestro equipo de psiconutrición en Ibiza?
Yo soy Belén Liñán, la que viste y calza y escribe este blog. Soy psicóloga sanitaria miembro B-02867 del Colegio de Psicólogos de las Islas Baleares. Trabajo con un enfoque humanista e integrador y soy creadora de tremendamentehumana.com.
Carlos García Nutrición es dietista en ibiza y online especializado en la pérdida de peso mediante el cambio de hábitos y la educación nutricional, miembro nº 879 de la Asociación Nacional de Dietistas y creador del blog de nutrición carlosgarcianutri.es.
¿Cómo trabajamos?
La psiconutrición es una disciplina bastante desconocida todavía así que es raro que se solicite este tipo de consulta específica.
Lo que suele pasar es que alguien acude a una cita con la psicóloga y esta valora si esta persona podría beneficiarse de la colaboración del profesional de la nutrición. Y viceversa, a menudo ocurre que el profesional de la nutrición puede detectar que en la demanda de pérdida de peso, por ejemplo, de una persona es necesario abordar aspectos psicológicos.
En cualquiera de los casos, se le expone a la persona el posible trabajo en equipo y los beneficios que de ello obtendría y, si cree que es buena idea y acepta la propuesta de colaboración, da su consentimiento para que los profesionales trabajen juntos.
No suelen estar los dos profesionales al mismo tiempo en consulta sino que las visitas se van alternando.
Eso sí, se trabaja siempre para que cada caso sea abordado de forma individual y única.
Porque digan lo que digan los señores de la tele y de las revistas, somos seres irrepetibles y únicos.
Y nuestro cuerpo también.
Psiconutrición online
Se siguen los mismos pasos que para la consulta presencial de psiconutrición pero las sesiones se realizarían por videollamada a través de Google Meet o WhatsApp.
¿Qué conseguirás con el trabajo de Psiconutrición?
Mediante el proceso de acompañamiento que supone la psiconutrición conseguirás:
- Tener la tranquilidad de que ya no hay por qué estar a dieta.
- Desmitificar creencias que se interponen en tu relación saludable con la comida.
- Conocer cómo puedes cuidarte a través de la alimentación y los buenos hábitos de forma individualizada y adaptada a tu vida y a tus gustos. Y no solo por cuidarte o porque es lo que hay que hacer, ¡para disfrutar de ello!
- Ser una persona autónoma que decide qué es lo que come, cuándo lo come y por qué.
(Es muy importante entender que en el punto anterior entra: “Hoy me como una pizza porque me gustan, porque salgo con mis amigos y este rato me hace bien y porque sé que comer pizza es bueno para mí ya que lo importante es lo que hago la mayoría del tiempo y la mayoría del tiempo, cuido mi alimentación”).
- Restaurar el ciclo natural de hambre y saciedad en tu cuerpo.
- Comprender por qué “siempre lo pago con la comida”.
- Rebajar los pensamientos intrusivos y creencias limitantes que generan estrés y ansiedad.
- Ampliar tu concepto de salud y aprender a desvincularlo de la apariencia física.
- Escuchar tus necesidades y satisfacerlas de forma orgánica y saludable.
- Aplicar técnicas de regulación emocional para dejar de usar la comida con ese propósito.
- Moverte por el mundo desde un lugar de conexión con tu cuerpo y con tus emociones.
- Sentirte a gusto con la persona que eres y disfrutar de una salud global que integre tanto la salud física como la psicológica y la social.
No es poco, ¿verdad? Si quieres darte una oportunidad, ¡no dudes en contactarnos!
