gestió emocional de la rabia

GESTIÓN emocional DE LA RABIA

¿Para qué nos sirve la rabia? Expresión y función biológica de una emoción incomprendida

Si sientes rabia es porque no se ha respetado “algo” que es importante para ti.

Ese “algo” puede ser: alguien se ha saltado un límite que es relevante para ti, has sufrido una traición, una amenaza, una falta de consideración… 

Y tu organismo lo está viviendo como un ataque, una injusticia, una arremetida en contra de tu libertad.

Y reacciona, claro.

Lo que nos pueda dar rabia a cada uno es bastante subjetivo.

Claro.

A cada persona le da rabia lo que le da rabia. No vamos a juzgar a nadie.

Pero en todos los casos, la Rabia nos avisa de que es el momento de poner límites porque si no los ponemos, hay muchas posibilidades de que se nos pase por encima.

Y eso sí que no. Por encima de mí no pasa nadieAsí habla mi Rabia.

Yo no hablo así porque me han educado en tragarme la rabia y sonreír pero como ya estoy cansada de que se me pisotee, voy a aprender a gestionarla y a usarla en mi favor.

(Eso piensas tú mientras lees este artículo).

Cuando sentimos rabia, aumenta nuestra tensión muscular, el ritmo cardíaco, la presión arterial y los niveles de adrenalina. Se nos acelera la  respiración. 

La siento en el tronco, barriga y pecho. Es fuego.

Ya estoy preparada para contraatacar o defenderme.

Porque la rabia me activa y moviliza mi organismo, me da la energía, la fuerza y los ovarios para levantarme, pegar un golpe en la mesa (sí, he visto muchas pelis) y arreglar aquello que no me gusta.

Para eliminar los obstáculos que me impiden llegar a eso que necesito.

Porque conmigo no se juega y no me gusta ni un pelo lo que está pasandoAsí habla mi Rabia, claro, mientras yo lloro, reprimiéndola,  comiéndome un paquete de galletas sin masticar.

Si reprimo o evito la rabia, ella sigue dentro de mí, movilizando mi organismo y eso me puede crear diversos problemas…

… desde dolores de barriga, problemas cardiovasculares, gastrointestinales, dermatitis varias, síntomas de depresión y ataques de ansiedad.

¿Por qué me cuesta sentir rabia?

Lee esto:

Qué fea estás enfadada. Venga, una sonrisita. 

Si dejas de patalear, te compro un paquete de galletas.

Alegra esa cara, que parece que te deben y no te pagan.

Esta niña tiene demasiado carácter. Habrá que bajarle los humos.

Ya leímos en el artículo de Educación Emocional: la asignatura que nos faltó en el cole, que las emociones nos sirven pero que no nos han enseñado cómo utilizarlas.

Desde niños se nos ha vetado la rabia, especialmente a las mujeres.

La rabia molesta a los que están a nuestro alrededor.

Es una emoción juzgada, de mal gusto: un buen niño o una buena niña se tiene que “saber controlar”.

Aunque nunca nadie nos haya dicho cómo “controlar” la rabia ni se nos haya explicado un detallito sin importancia: que una emoción no se puede controlar.

Podemos hacer una gestión emocional saludable de la rabia pero no podemos controlarla.

Porque la rabia es una emoción innata, básica e instintiva  que surge de nuestro organismo sin que participe la mente. Como tal, repito, podremos  gestionarla, nunca controlarla o eliminarla.

 Nos han penalizado la rabia. 

Así que yo hago lo que puedo desde bien pequeña y la reprimo, la evito, la enmascaro… como si se fuera a ir a otra parte que no sea mi cuerpo.

La gente se ofende cuando estás sintiendo rabia  porque no estamos educados en inteligencia emocional y te dicen “vale, basta, para ya”, como cuando empezamos a crecer.

Si ves a alguien que a tu lado empieza a sentir rabia, puedes hacerlo diferente, le puedes preguntar: “¿qué necesitas? ¿te acompaño fuera y nos damos un paseo?”, ¿te acompaño al bosque y nos pegamos cuatro gritos?, ¿quieres qué miremos el precio de clases de boxeo?,  por ejemplo. Tal y como te hubiera gustado que se hubiera tratado tu rabia cuando empezabas a crecer.

Porque ella no se va. Se queda por tu organismo dando vueltas y puede explotar en  cualquier momento de cualquier forma repentina, violenta e impulsiva porque ya no podía aguantarse más. 

¿Te ha pasado?

La rabia puede desbordarte en una situación aleatoria o contra otra persona que no te conviene porque la rabia no se puede apagar y si no se gestiona, se traslada y ocupa los lugares y tiempos que puede para desahogarse.

No te estoy revelando la fórmula de la cola-cola, ¿no?

Ejemplos:

Han cortado mi calle y mecagoenlamadredelospoliticosineptos… Y pataleo. Y lloro. Y al rato me siento muy tonta. Y luego me como un paquete de galletas.

Mi hija me dice que no quiere comerse el plato de macarrones y… perosepuedesaberparaquemepasoeldiacocinando pandadedesagradecidos… Y pataleo. Y lloro. Y luego me arrepiento porque mi hija no tiene la culpa. Y me como un paquete de patatas.

Simplemente porque la bola de fuego necesita salir como en un Kame Hame Ha Mayúsculo.

 Ahí es cuando me transformo en el demonio de Tasmania.

De ahí la importancia de la gestión emocional.

No es necesario llegar a ese punto porque no es novedad que hayan cortado mi calle y ya sé que a mi hija solo le gustan los macarrones los días impares.

No puedo y no quiero validar esas reacciones exageradas y desubicadas. No me las merezco. No se las merece la gente de mi alrededor.

Relacionamos rabia con agresividad pero no es lo mismo. 

Si te vuelves agresivo cuando conectas con la rabia, ven a terapia.

Repito.

Si necesitas agredir cuando conectas con la rabia, ven a terapia.

Puedes aprender a gestionar la rabia descargando su energía por un lado y llegando a acuerdos contigo mismo por otro. 

Puedes combinar el trabajo emocional externo con el trabajo interno.

Agredir no es una opción pero sí ver qué necesidad hay debajo de ese deseo de agredir. Puedes aprender a re-direccionar ese impulso de una forma más saludable para todos.

Así te evitas la sensación malísima que se te queda en el cuerpo después de haber agredido de forma física, verbal o emocionalmente a alguien.

Aquí me gustaría comentar que no se presta mucha atención a  que podemos agredir de muchas formas.

A través de la queja, la ironía o el sarcasmo, por ejemplo.

Esos tres sí que están socialmente aceptados.

Los humanos somos raros.

Eso sí. Puedo considerarme una persona sarcástica e irónica y defender que «yo rabia lo que es rabia no siento. A mí me da igual todo. Yo no tengo rabia».

Pues yo te diría que detrás de ese comer, beber y buscar vida social de forma compulsiva; de tener un montón de relaciones sexuales porqueamimeencantameencantafollar;  épocas de bajón y mucha tristeza, pensamientos intrusivos y autodestructivos…

Te diría que si rascas un poquito, sí, amigui, ahí sí que puede haber rabia gestionada de forma poco saludable.

Te diría que tu rabia te necesita: porque está ahí guardadita en tu pecho y a veces viaja a tu abdomen y luego a tu garganta y te quema por dentro.

Ahí está tu rabia, atrapada, y ya se huele el humo…

GESTIÓN EMOCIONAL de la rabia EN 5 ETAPAS

Etapa 1: Reconocer. Identificar. Entender.

Ya explicamos en el artículo de Gestión emocional: qué es y qué puede hacer por ti que se pueden gestionar las emociones en 5 etapas.

El primer paso consiste en re-conocer mi rabia.

Digo «re-conocer» porque a mi rabia ya la conozco muy bien.  Aunque le haya dado la espalda durante un tiempo, mi rabia ha estado conmigo desde que, de bebé, mi madre me sacaba el pezón de la boca cuando todavía no me sentía saciada.

En esta etapa, el objetivo es entenderla y dejar de evitarla como he hecho otras veces.

Yo ya conozco cuál es su activación fisiológica (aumento de la tensión muscular, el ritmo cardíaco, la presión arterial y los niveles de adrenalina además de aceleración de la respiración) porque me he leído el apartado de este mismo artículo de : ¿Para qué nos sirve la rabia? Expresión y función biológica de una emoción incomprendida.

Así que puedo concentrarme en esas sensaciones de fuego en el tronco, estómago y pecho.

Vale. La he identificado y ahora solo queda nombrarla:

“Es mi rabia. Tengo rabia. Siento rabia.”

Eso ya alivia un poco.

Primer paso superado. 

Etapa 2: Aceptar. Validar. Sostener

Yo ya sé cuál es la función de la rabia porque también lo he leído en el apartado de este mismo artículo de : ¿Para qué nos sirve la rabia? Expresión y función biológica de una emoción incomprendida.

Como sé cuál es su función, puedo pasar a validar esta emoción que viene a decirme que algo importante para mí no se está respetando.

La valido de esta forma:

“Siento rabia porque algo que me importa está siendo atacado. Es natural que sienta rabia ahora. Se están movilizando mis energías porque algo dentro de mí se está preparando para defenderme”.

Y de momento respiro y no hago nada más.

Estoy en el camino de aceptar que siento rabia y me comprometo a sostenerla, es decir, a no mirar hacia otro lado y tragármela sin masticar como me han enseñado.

También me comprometo a no usar mi rabia para agredir y desahogar rabia antigua.

Etapa 3: Escuchar su mensaje

Si hemos llegado hasta aquí, nos damos la enhorabuena porque esto significa que estoy desbloqueando y gestionando mi emoción de rabia.

Ya puedo aprender a responsabilizarme de ella  porque me comprometo a no culpar al otro de lo que me pasa a mí.

Mi rabia es mía y la gestiono yo.

¿Cómo me responsabilizo? 

Me aparto de la situación. Dejo que se enfríe. No agredo. Me quedo un poco con mi rabia, reconociéndola y validándola. Es como la primera parte del Kame Hame Ha.

Como esta energía que está dentro de tu cuerpo (en forma de hormonas, neurotransmisores, etc…) necesita salir, puedes desahogarla contra un cojín gigante que tienes especialmente en casa para estos momentos y que has comprado justo después de leer este artículo. Dale al cojín como si no hubiera un mañana, como si se te fuera la vida en ello.

O grita en el bosque. O baila. O salta. O lo que se te ocurra.

Desahogar la rabia es muy importante porque de lo contrario se nos queda dando por el organismo… como si el demonio de Tasmania se nos hubiera quedado a vivir dentro… ¡y pobre del que me corte el paso en la rotonda!

Mecaoenlamadrequeteparioperosepuedesermasgilipollasesquehaygentequeparaquehanacidopedazodemierdaquenosirvesparanada.. Y lindeces por el estilo…

Cuando se ha rebajado la intensidad, paso a escucharla.

¿Cómo?

Preguntándome qué se me está quitando, qué limites se están sobrepasando, de dónde viene este malestar que me provoca estas sensaciones.

Descubriré, por ejemplo, que esta mañana mi pareja me ha hablado de forma desagradable y mi rabia me dice:

“¿Pero este personaje quién se cree que es para hablarme así? Le voy a decir un par de cositas y así se le van a bajar los humos.”

Descubriré, por ejemplo, que he cometido errores en el proyecto que tenía que entregar hoy y mi rabia me dice:

“Eres gilipollas. Mira que era fácil lo del proyecto y te has equivocado tres o cuatro veces. No tiene remedio y ahora no hay vuelta atrás.”

Porque mi rabia habla así. Está muy conectada con mi parte adolescente.

Yo no hablo así pero la escucho.

De momento, hago poca cosa. No paso a la acción.

Yo solo escucho.

Etapa 4: Actúa según la necesidad de la emoción

No queremos agredir a nadie.

Sí que queremos gestionar la rabia y esto, como ya hemos dicho, empieza por tomar un poco de tiempo y espacio, que la cosa se enfríe un poco y luego seguir gestionando. 

Para actuar según la necesidad de la rabia, nos podemos preguntar:

¿Qué necesita mi rabia?

En el primer ejemplo puede necesitar una conversación con tu pareja en la que le cuentes, de forma asertiva, qué es exactamente lo que te ha molestado, decirle cómo te has sentido y exponerle cómo crees que mereces que se dirija a ti.

Y Amén.

Esto es poner un límite como una catedral desde el respeto hacia mí mismo y hacia el otro.

En el segundo caso, teniendo en cuenta que es un caso de autoagresión porque me estoy autodirigiendo la rabia y me estoy hablando fatal, es mi propia rabia la que necesita límites.

¿Qué puedo hacer?

Yo te pregunto: ¿Qué harías si fuera otra persona la que te estuviera hablando así?

Puedes necesitar una conversación con tu rabia en la que le cuentes asertivamente que no te mereces que te trate así, que vamos a seguir cometiendo errores toda la vida y que lo importante es cómo los gestionemos porque nunca vamos a dejar de equivocarnos. 

Amén.

Esto es autocompasión desde mi intención de autocuidado y de respeto hacia mí mismo.

Me trato con cariño y con amabilidad. 

Uso mi rabia pero no permito que mi rabia abuse de mí porque está atascada ahí desde hace tiempo.

Luego le explicas a tu rabia (porque tú la gestionas a ella, ella no te controla a ti, eso que le quede clarito) que vas a llamar al trabajo. Le dices que vas a pedir un día más de margen para entregar el proyecto y que si tu jefa te echa la bronca, ya te encargarás de ponerle un límite, que para eso estáis las dos (tu rabia y tú) trabajando en equipo.

Como ves, no siempre tengo que hacer algo de forma externa, a veces me puedo arreglar de forma interna con mi rabia. Me puede dar rabia cómo está el tráfico en Ibiza en agosto y que llevemos años así sin que nadie haga nada…

Pero no le puedo poner límites a nadie respecto a eso ni puedo pedir justicia.

O sea, sí que puedo, pero es entrar en un callejón sin salida de amargura y frustración.

Si mi bienestar depende de lo que se haga a nivel político o gubernamental,  o de que mi ex se empiece a portar como una persona de más de 8 años… tengo todas las de perder.

Insisto en que es saludable para nuestro cuerpo descargar la activación fisiológica que produce la rabia en nuestro organismo.

Lee el siguiente artículo en el que encontrarás 5 técnicas para soltar la rabia de forma física.

¿Algunas ideas?

Boxea con un cojín. Grita una canción de Nino Bravo,de Rage Against the Machine o de Calle 13 hasta que se te salten las lágrimas. Ves a chillar al bosque. Haz ejercicio.

La premisa es: mejor fuera que dentro.

Etapa 5: Soltar

Me doy el gusto de disfrutar del cierre del ciclo…

Siento cómo la emoción se diluye después de haberla trabajado.

Me doy el gusto de conectar con esa sensación de alivio…

Por último, te quiero contar lo que tú ya sabes: cada persona es un mundo y hay tantos mundos emocionales como personas.

Lo que te acabo de contar es una aproximación, un ejemplo que espero que deje claro que trabajar con las emociones es una forma de aliviar nuestro malestar.

La rabia también puede estar ocultando un dolor  o un miedo muy grande al que no nos vemos capaces de mirar.

Esta emoción puede ser una defensa que tengo en mi carácter porque me he criado en un ambiente de abuso o negligencia.

Si crees que necesitas un trabajo más específico adaptado a tu caso en particular, no dudes en contar conmigo.

Yo aquí te dejo una canción de Xoel López que a mí me encanta gritar en momentos de rabia titulada Faneca Brava.

Me gusta gritar en especial los versos de:

«Porque lo que siento

me empuja más que el fuerte viento.

Más que mil cascadas a la vez.

Es más fuerte que yo mil veces.

Hoy prometo: será la últiiiiiiiiima vez.

Será la últiiiiiiiima vez».

Me gusta cantarla a voz en grito mientras descargo con los pies fuertemente sobre la tierra hasta cansarme.

Prueba. Quizá funciona.

Y si no, ¡ven a consulta!

¡Hasta el próximo artículo!

1 comentario en “Gestión emocional de la rabia”

  1. Excelente artículo!! Todavía me ronda alguna “frase clave” por mi mente.
    Me ha enseñado a identificar y analizar mis emociones.
    Ahora toca trabajar en ello, que no es tarea fácil!! Por eso estoy deseando que llegue el siguiente artículo!
    Muchas gracias Belén Liñán!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *