NO PUEDES CONTROLAR TU ANSIEDAD

LO SIEnto. Sé que te han dicho que puedes controlar la ansiedad.

No puedes controlar la ansiedad.

Poco más voy a decir sobre esto. 

Este párrafo se acaba aquí.

No puedes controlar tu ansiedad.

Lo siento. 

De verdad.

Sé que te encantaría.

Pero no puedes.

PUEDES ELIMINAR TU ALEGRÍA

¿A que no? ¿A que no puedes ni quieres eliminar tu alegría?

Pues lo mismo con la ansiedad porque también es una emoción.

Y luego están los siete distintos trastornos de ansiedad, que también tienen su merecido artículo. Pero eso ya es otro cantar porque requieren de unos criterios diagnósticos específicos.

Aquí hablamos de la ansiedad subclínica. 

¿Qué es eso?

Pues ya hemos hablado de ella en el artículo que nos acerca un poco a conocer mejor la ansiedad.

Pero vamos, que la ansiedad subclínica se resumen en esto: «A mí nadie me ha diagnosticado pero ansiedad tengo, ya te lo digo yo».

Claro que tienes ansiedad.

Tenemos ansiedad porque estamos vivos y porque somos humanos y los humanos tenemos emociones.

Y la ansiedad es una emoción.

Quizá quieres decir: «tengo ansiedad y esta emoción me está haciendo sufrir últimamente».

Ahí sí que te lo compro.

Cada uno de nosotros puede tolerar un cierto nivel de ansiedad según sus experiencias previas y según la situación que tenemos delante.

¿Recuerdas tus clases de la práctica de la autoescuela? Yo sí.

Me latía el corazón. Sudaba. Tenía palpitaciones. No acababa de escuchar a la profesora que iba sentada a mi lado. Me decían «gira a la derecha» y…bueno, ¿cuántas «derechas» tenemos? Yo ahí tenía por lo menos dos manos derechas.

Eso es ansiedad. Eso es una respuesta ansiógena a una situación que mi organismo percibe como amenazante.

Pero estaba dentro de mi ventana de tolerancia.

Se acaba la clase. Se acaba la ansiedad. Me autorregulo. Soy libre para experimentar otras emociones.

Pero…

¿Y si se acaba la clase y yo sigo con la taquicardia, los sudores y las tripas revueltas?

¿Y si antes de la clase me dan esos mismos síntomas y al final dejo las clases y abandono la idea de sacarme el carné de conducir?

Estoy fuera de mi ventana de tolerancia. Me he desregulado emocionalmente y quizá necesito escuchar a mi ansiedad para poder ver qué hay ahí.

Como todas las emociones, podemos aprender a escuchar lo que nos dice la ansiedad, cuál es la amenaza que hay en mi día a día, de qué tengo miedo.

¿EN SERIO? ¿MI ANSIEDAD ME MANDA MENSAJITOS?

¡¡¡Siiiiiiiiii!!!

Isn’t it wonderful?

Repito: este no es un blog de psicología inocentona. No te voy a contar que todo en la vida es un regalo si lo sabes aprovechar, que hay que sonreír siempre porque… blah blah blah…

Los síntomas de la ansiedad descontrolada y patológica son una putada.

Taquicardias, presión en el pecho, sudores, tembleque de piernas, boca seca, sensación de que algo chungo va  a pasar…

Son una putada.

Pero están.

¿Y ahora qué hacemos? La emoción se ha descontrolado y ¿yo no puedo controlarla?

Imagínate que nos ponemos en la lucha y nos mandamos mensajes del tipo: «voy a eliminarte», «yo soy más fuerte que tú», «ganaré la batalla».

Luchar es una postura de resistencia. Voy a aguantar. Sí. Aguantaré un rato.

Luego me voy a cansar. Voy a flaquear.

Y ahí ya le he abierto la puerta de par en par a la ansiedad.

Después de la batalla me siento cansada. Vulnerable. Vencida. Ansiosa.

Por eso no nos peleamos con ella.

La escuchamos. 

Aquí te dejo mensajes que te puede estar dando tu ansiedad:

Es momento de bajar el ritmo.

Necesitas dedicarte tiempo.

Aquello dolió mucho pero si lo trabajas, puedes superarlo.

Esa relación no te hace bien.

Este lugar te hace mal.

Puedes poner límites.

Tu proyecto te espera.

 No digo que sea tarea fácil. Por eso te acompaño en el camino de entender la ansiedad para poder gestionarla.

¿Vamos? 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *