¿QUIÉN SALE GANANDO CON LA CULTURA DE LA DIETA?

¿Quién sale ganando con la cultura de la dieta?

¿A quién le interesa que (en especial las mujeres)  vivamos constantemente con  estas preocupaciones y contrariedades respecto de nuestro cuerpo?

O, mejor formulado, ¿quién se revuelca entre millones de dólares gracias a nuestra insatisfacción crónica?

LA INDUSTRIA ALIMENTARIA

La industria alimentaria se lucra con estas necesidades impuestas de tener el cuerpo perfecto ofreciendo productos bajos en grasa, productos zero zero, productos sustitutos de comida, etc. Productos (no alimentos) que, además de carísimos, no son tan saludables como nos hacen creer.

La industria alimentaria, la que se supone que más nos debería cuidar, es poco ética y algo estafadora.

Hay tanta información sobre esto que no voy a escribir mucho pero puedes leer lo que te apetezca sobre fraude alimentario y food defense.

LA INDUSTRIA DE LA COSMÉTICA

También se lleva su parte del pastel la industria de la cosmética, of course.

Si ya has probado el light, el zero, la dieta milagrosa, la barrita que sustituye comidas… y todavía sigues a disgusto con tu cuerpo, vas a gastar más dinero en quemagrasas, anticelulitis, antiacné, antitodo… 

De hecho, esta gran bestia alimentadora de la belleza normativa batió récords en 2023 ya que facturó 10.400 millones de euros, experimentando un crecimiento del 12%.

Solo te dejo el detalle de que la industria editorial facturó 2.718 millones de euros.

La web de la  Asociación Nacional de Cosmética y Perfumería te lo dice bien claro: “Belleza y cuidado personal: valores al alza”

Eso es, desde luego,  cuando “cuidado” significa invertir tiempo, esfuerzo y dinero en perseguir el cuerpo deseado, el cuerpo ideal e inalcanzable de Heidi Klum, por ejemplo.

 En el artículo de este blog de por qué obedecemos a la cultura de la dieta, cité un artículo de la revista Diez Minutos que nos urgía a comenzar la operación bikini en febrero.

En ese artículo, la experta en belleza que lo escribe te da una quinta regla sobre cómo conseguir ese cuerpo que quieres lucir en verano.

Esta regla es:

«Quinta y última regla: elige Zionic: Zionic de Termosalud es un tratamiento estético eficaz para remodelar tu cuerpo, combatir la grasa localizada, la celulitis y la flacidez en apenas 10 sesiones, y lo hace de manera natural a través de la diatermia que es una radiofrecuencia que ha demostrado que consigue llegar al adipocito que es la célula grasa que aumenta de tamaño porque aplica la energía a través de un masaje rotacional subdérmico, consiguiendo en apenas 10 sesiones mejorar la flacidez, reducir los hoyuelos de la celulitis y el volumen corporal. Este tratamiento es indoloro, cómodo, se aplica en cualquier parte del cuerpo salvo en el pecho”.

Y la experta en belleza te proporciona en el mismo artículo de Diez Minutos el link que te dirige a la información sobre qué has de comprar para “acelerar la quema de grasa corporal de algunas zonas de tu cuerpo”. Yo también he puesto el link.

Y es una regla. La experta en belleza te da la quinta regla. Repito: lo que tienes que hacer para conseguir el cuerpo que has de lucir este verano, es una regla.

Porque si te molesta tu celulitis y tu objetivo es remodelar tu cuerpo, no te compras un libro, te compras quemagrasas, crema reductora, retinol, el champiñón anticelulítico (te lo juro) para que te hagas maderoterapia, crema termoactiva, anticelulítico para zonas rebeldes (flipa, la rebeldía está en tu cuerpo), el guante para darte el masaje, aceite reafirmante, el RF Body Device con radiofrecuencia, el masajeador liporeductor, la pastillita de Aquilea para la celulitis, cupones de sesiones de Body Sculpt… 

Hasta que un día inviertes en el masajeador anticelulítico vibratorio con infrarrojos y te preguntas si algo de esto tiene sentido…

Porque todavía no tienes el cuerpo de Heidi Klum a sus 40 años ni el de Elle MacPherson a sus 60 años

Entonces, te planteas que quizá ha llegado el momento de dar el siguiente paso…

INDUSTRIA DE LA CIRUGÍA PLÁSTICA

Porque si  los productos bajos en grasa  no funcionan, ni tampoco el champiñón anticelulítico ni los cupones de Body Sculpt… 

Siempre se puede acudir al quirófano a que te manoseen: un lifting… una blefaroplastia… un tensadillo cutáneo que se nota poco y es muy resultón…  rinoplastias a tutiplen… te quito aquí grasa y te la pongo allá… 

La industria de la cirugía plástica se alimenta directamente del objetivo impuesto por la cultura de la dieta de “remodelar nuestro cuerpo”.

O, lo que es lo mismo, la industria de la cirugía plástica nos recuerda constantemente que nuestro cuerpo es defectuoso.

No voy a entrar en esto porque desde que estoy escribiendo esto artículos sobre la dictadura de la dieta y busco información en mi ordenador, Daddy Google ya me ha intentado vender:

-una aplicación par hacer ayuno 

-cirugía bariátrica pagada a plazos

-operación para aumento de pecho

-20% de rebaja en liposucción en zonas rebeldes

He estado investigando sobre el algoritmo y he descubierto que Daddy Google sabe a ciencia cierta que soy mujer.

En fin…

INDUSTRIA DE LA PUBLICIDAD

No vamos a dejar fuera del baile a la industria de la publicidad porque sin esta última, seguramente las otras tres no llegarían tan lejos.

En 2013 se lanzó una campaña publicitaria de una compañía de hamburguesas.

La protagonista era Heidi Klum.

Los “medios de comunicación” se hicieron eco y en su mayoría lanzaron titulares en las que se incluían las palabras “sexy” y “sensual”.

Solo te lanzo una pregunta:

Si en vez de Heidi Klum, aparece Amy Schumer devorando una hamburguesa, ¿cuáles serían los comentarios? 

Hemos hablado en el artículo sobre qué nos enseña la cultura de la dieta de que a la actriz Amy Schumer le hacen comentarios en redes sociales y en entrevistas sobre su cuerpo, continuamente, y que ella contesta con seguridad, gracia y salero.

(Y con mucho cansancio, imagino…)

Si fuera un cuerpo no normativo el que apareciera comiéndose una hamburguesa, ¿habrían escrito las palabras «sexy» o «sensual» en el artículo del anuncio o gilipolladas por el estilo?

La publicidad nos da mensajes doble vinculantes: come hamburguesa, sí, pero con un cuerpo que ha de ser el normativo siempre y por siempre.

Los mensajes doble vinculantes son extremadamente peligrosos para  nuestra estabilidad psicológica porque se contradicen entre sí, nos causan contradicción y nos empujan a dudar de nosotras mismas, además de la presión que suponen.

Cuando nos llegan mensajes doble vinculantes, es muy complicado tener la sensación de «estar haciéndolo bien» así que pensamos que lo «estamos haciendo mal» con la culpa y vergüenza que esto implica.

Los mensajes doble vinculantes (que están muy estudiados si estos provienen de algún progenitor y el daño que causa en el niño o niña) causan una presión extrema y mucho malestar.

Es muy complicado cumplir con el mandato de un mensaje doble vinculante porque, en esencia, se dan dos mensajes contradictorios entre sí a la vez.

Estos anuncios te dicen:

Come hamburguesa pero cómela desde un cuerpo sexy y de una forma sensual.

¿Cómo m******* se hace eso?

Y muchos medios de comunicación no solo no cuestionan esta ridiculez sino que promueven de forma masiva la  presentación de estos cuerpos con características que nos han enseñado a desear.

Cosa que nos empuja a invertir tiempo, dinero, esfuerzo y salud física y mental,  a sacrificarnos por unos estándares de belleza inalcanzables e irreales porque escúchame: NO VAS A TENER EL CUERPO DE HEIDI KLUM.

Porque cada cuerpo es diferente y lo que existe en el mundo es una gran diversidad corporal.

Esto no nos lo han dicho, ¿verdad?


¿A ti te han hablado de “diversidad corporal” mientras crecías y tu cuerpo se desarrollaba?

A mí no.

A mí me enseñaron a desear el cuerpo preocupantemente delgado y lánguido de Kate Moss.

Muy preocupante esta forma de volvernos locas.

Desde la publicidad y los medios de comunicación a menudo se fomenta la violencia estética de forma muy sibilina. 

Sobre todo, y especialmente, hacia las mujeres.

LA CULTURA PATRIARCAL

A la cultura patriarcal le conviene mantenernos débiles, insatisfechas y con la autoestima por los suelos.

Cuanto más enferma, anémica y desnutrida, mejor.

Para luego diagnosticarnos de depresión y de trastorno de ansiedad. Y, ya de paso, poder medicarnos.

En este estado de confusión, nos ha costado mucho cuestionarnos las creencias impuestas. 

Una de las normas básica que nos enseña la cultura de la dieta es:

Has de sentirte deseada por el otro, deseada por el hombre.

Si para sentirnos válidas y útiles dependemos del otro, regalamos todo nuestro poder y libertad.

Empoderarnos significa recobrar este poder y gestionarlo de forma interna.

Empoderarme significa que YO valido mi cuerpo y punto.

No te voy a convencer en este artículo de que vengas a consulta de psicología si sientes que eres una víctima de la dictadura de la dieta. Ya está bien de atender de forma individual situaciones y problemas que son social y de lucrarnos con ello.

El abordaje de este tema es comunitario y, como tal, necesita de cada uno de nosotros pero, sobre todo, nos necesita a cada una de nosotras.

Milita por la causa. Pasa a la acción.

Habla con tus amigas y con tus amigos de este temazo.

Deja de comentar los cuerpos ajenos. Abraza tu cuerpo porque te lleva de aquí para allá y te permite sentir el sol de la mañana y el sueño de la noche.

Abraza tu cuerpo porque es el tuyo y es el único que tienes y lo quieres saludable y fuerte.

MUJER: Haz músculo. Sé fuerte. Defiéndete.

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