Trabajo en el diálogo interno para gestionar la ansiedad

¿Qué es?

Esta técnica propone conocer y entender nuestra ansiedad para poder atenderla. Parte de la premisa de “Yo no soy el problema.Una parte de mí siente que tiene un problema y lo está pasando mal”. Podemos mejorar nuestro diálogo interno para aliviar el sufrimiento de esa parte que siente miedo.

¡Espero que te sea de ayuda!

¿Cómo se hace?

Se puede enfocar desde la perspectiva de que una parte de mí siente miedo, por ejemplo, a estar en la fila del concierto o a que me pidan algo y yo no sepa decir NO.

Esa parte, que es la más emocional, siente ansiedad en esa situación pero mi otra parte, la parte más racional, le puede contar, por ejemplo:

que sentir miedo a algunas cosas es natural, que de pequeñas no nos explicaron lo que es el miedo pero que tenemos la intención de entrar en el concierto porque queremos hacerlo y lo necesitamos, y que tenemos la intención de poner un límite a esta persona porque nos va la salud en ello.

En el último apartado de este artículo encontrarás “Tips para conversar con mi parte ansiosa”.

 

Aquí, lo más relevante es cómo le hablo a esa parte. Me comunico con ella desde el cariño, la amabilidad, la intención de entender y apoyar. Le hablo igual que tantas veces me he comunico con una persona que está sufriendo. Pero esta vez esa persona eres Tú.

¿Por qué funciona?

Quizá no hemos llevado la atención a cómo nos hablamos pero solemos ser bastante crueles con nosotros mismos. Las personas vienen a consulta y dicen “esta puta ansiedad” o “joder, qué harta estoy”, “soy gilipollas”, “esto es ridículo”.

Es natural pensar así porque los síntomas se hacen pesados.

Pero la idea es tomar conciencia de que estamos mostrando un rechazo evidente a una parte nuestra que no lo está pasando bien y necesita compañía.

¿Le hablaríamos así a un amigo o amiga que está pasando por un mal momento y necesita entendimiento y apoyo?

TIPS PARA CONVERSAR CON MI PARTE ANSIOSA

  • Usa el mismo tono cariñoso y tranquilizador que utilizarías con un niño o una niña pequeña asustada. Conecta con tu parte más empática, compasiva, amable y disponible.
  • Localiza las anticipaciones, los “¿Y si…?” que te dirigen a un futuro catastrófico. Rescata a esa parte de ti que siente miedo al imaginar esas posibilidades y tráela, de forma cariñosa, al presente, con cualquier técnica que te guste.
  • Pregúntale con la intención de conocerla, interésate por qué le está pasando ahora mismo, proponle alguna técnica que la ayude a sentirse mejor, tal y como harías con una persona que está en un momento doloroso: ¿Qué necesitas?, ¿qué amenaza sientes ahora mismo?, ¿qué te está disparando?, ¿salimos un ratito a respirar?
  • Negocia con esa parte. Encuentra una opción que os vaya bien a las dos: “Salir del supermercado ahora mismo no podemos, amigui, pero sí que podemos ir al pasillo de la comida de mascotas que no hay nadie y respirar allí un poquito, ¿qué te parece?”
  • Tranquiliza a esa parte: “Es que si salimos ahora mismo del súper nos quedamos sin cena y hoy nos iría muy bien una cenita tranquila y rica, que nos lo hemos ganado”.
  • Échale un poco de humor a la cosa. Sé que esto de la ansiedad no tiene ni p**** gracia pero ya que estamos trabajándola, vamos a procurar quitarle hierro al asunto: “De verdad te digo que como hoy no llenemos un poco la nevera, vamos a acabar como los de la Sociedad de la nieve…” (Cada uno con su estilo de humor, claro, jejejeej…)
  • Sorpréndela. Dale algún gusto: “¡Pues claro que sí! ¿Sabes qué? Que nos piramos del súper y nos vamos a pedir sushi para llevar. ¿Pa’ qué estamos currando? Algún capricho nos vamos a dar. Eso sí, mañana venimos al súper que tenemos la nevera tiritando.”

 

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