¿CÓMO MEJORAR LA IMAGEN CORPORAL?
Si has llegado hasta aquí es porque has leído el artículo sobre qué es insatisfacción corporal y has entendido que el malestar que sientes y el pensamiento de que “algo está mal” en tu apariencia no es debido a tu cuerpo sino por los significados que le han sido otorgados a través de la construcción de una imagen corporal negativa con la que convives desde hace mucho tiempo.
Una imagen que, promocionada por la cultura de la dieta, te mantiene continua y desesperadamente descontenta con tu físico y que te anima a invertir un montón de tiempo y dinero para cambiar tu físico porque no te gusta convivir con esa sensación tan incómoda que es la insatisfacción corporal.
También habrás leído en el artículo anterior de este blog que tenemos armas para combatir esa insatisfacción corporal.
Entonces ya te puedes imaginar que en este artículo sobre cómo mejorar tu imagen corporal no te voy a dar ningún tip de belleza.
Lo que vamos a hacer es trabajar con la percepción que tienes de tu apariencia.
¿Cómo?
- Adopta una postura crítica que te ayude a tomar conciencia de todo lo que se demanda socialmente de tu físico.
- Cultiva tu autoestima, tu autoconcepto y tu gestión emocional.
- Reconcíliate y conecta con tu cuerpo.
¿ CÓMO MEJORAR LA IMAGEN CORPORAL? ADOPTA UNA POSTURA CRÍTICA
Si tantas personas hoy en día tenemos una imagen corporal negativa al mirarnos al espejo es porque no es tanto una cuestión individual como social.
Ya explicamos en el artículo sobre insatisfacción corporal que el problema no es tu cuerpo sino que te han hecho creer que tu cuerpo es el problema.
No es un trabalenguas. Es la realidad.
La sobrevaloración de la imagen corporal es el verdadero problema.
Por eso digo que el hecho de que la mayoría de personas estemos continuamente preocupadas por nuestro cuerpo no un problema autorreflexivo e individual (que también lo es) sino más bien un problema contextual ya que se ha desarrollado en el entorno en el que vivimos, contexto totalmente condicionado por la cultura de la dieta.
Entonces, este tema no requiere tanto un tratamiento psicológico individualizado (que también lo puede necesitar) como un trabajo en comunidad y en sociedad.
Así que necesitamos desarrollar una mentalidad crítica en nuestro contexto ante la publicidad, nuestra familia o amigos, las redes sociales, los medios de comunicación, los “piropos”, los comentarios continuos sobre el físico…
Una mentalidad crítica que no deje que el mensaje que nos deja vitalmente descontentas, avergonzadas y tristes con nuestra apariencia llegue tan hondo.
Necesitamos ser conscientes del patrón de insatisfacción y malestar que se lleva repitiendo, en especial entre las mujeres, durante varias generaciones para poder, poco a poco, cambiarlo.
Necesitamos revelarnos contra todo esto.
La sociedad te dirá que tu cuerpo es el problema y tú dirás que NO.
Porque a partir de ahora vas a cuestionar todos los mensajes que te lleguen por todos los medios sobre “qué es lo bonito en un cuerpo”, ”qué tipo de cuerpo es necesario para sentirte querida y aceptada” o “qué es lo que tienes que hacer para adelgazar y sentirte mejor contigo misma”.
¿Qué haces cuando te enchufan un artículo en el que te dan la dieta de Jennifer Aniston para conseguir su curepo impecable a los 40?
¿Qué haces cuando sientes ese impulso de compararte?
¿Sales a correr de forma compulsiva y te pones a dieta?
No.
Te hacen esto porque te quieren vender lo que sea para rebajar esa insatisfacción.
Recuerda: una sociedad insatisfecha es una sociedad que consume.
Te venderán un producto light, un lifting abdominal o una braquioplastia (también es un lifting, pero de brazos…).
El punto de inflexión es cómo respondes a esta sociedad que te quiere crónicamente insatisfecha y que señala continuamente que hay algo malo en ti.
Esto es lo que te propongo: cuestiona cada anuncio, cada publicación, cada comentario…
Pregúntate:
¿Qué pretende esto de mí?
¿Cuál se espera que sea mi reacción?
¿Está intentando que me compare y que me sienta mal con mi cuerpo?
¿Qué norma pretende que siga?
¿La de que “si compras productos bajos en calorías tendrás éxito laboral” o la de “si te haces el lifting de pestañas encontrarás al amor de tu vida”?
¿Cuál es la orden y el mandato? (No olvides que en la dictadura de la dieta hay órdenes y mandatos).
¿Qué se supone, según lo que me dicen, que tengo que comprar o consumir para librarme de esta sensación desagradable de que hay algo malo en mí?
Verás que la mayoría de productos que te venden para “cuidarte” no velan por tu salud sino que se mueven en un nivel estético.
Hoy en día hay muchas empresas disfrazadas que se valen del concepto de salud para ganar sus dólares.
Léete el artículo sobre quién sale ganando con la cultura de la dieta.
Cuestiona la industria “alimentaria” de los productos “zero” y “light”.
Cuestiona la industria de la cosmética, la de la cirugía plástica, la publicidad. Incluso, la industria “farmacéutica”, te diría.
Reta a estas industrias que te quieren descontenta con tu físico y desconectada de tu cuerpo.
Porque una sociedad insatisfecha, ya lo sabemos, es una sociedad que consume.
Se trata de ser conscientes de los mensajes contradictorios que nos da la sociedad y de su finalidad económica.
Porque te animan a comer chocolate y sentir el placer adulto y luego a hacer dieta o a descargarte la última aplicación de ayuno intermitente.
Por no hablar de anuncios tipo: “A Dios pongo por testigo que nunca más volveré a renunciar al postre”
Alucinante. Y resulta que ese postre se lo come una chica delgadísima mientras cinco mujeres tan infantilizadas como sexualizadas (una combinación de características que da miedito) bailan a su alrededor al ritmo de una canción con tintes inocentes y cándidos (otra vez miedito…).
Y resulta que ese postre tiene un 0.8% de materia grasa.
Con ese anuncio se coronaron, desde luego.
Lo tiene todo: eres mujer así que preocúpate por tu “figura”, por “cuidarte”, preocúpate por lo que comes… Come pero sé delgada… Disfruta pero lo justo. No te pases pero tampoco te prives… Controla lo que ingieres y baila… Seduce pero no de forma no evidente…
El colmo de lo contradictorio.
¿Cómo conseguir todo eso?
Parece que quieren que nos volvamos un poco locas, ¿no?
Mira con ojos críticos nuestra cultura.
Adopta un espíritu crítico frente al modelo imperante de belleza.
Toma conciencia: la modelo se llama “modelo” porque es modelo a seguir.
Entre otras cosas, la cultura de la dieta nos enseña que se premian unos cuerpos y se castigan otros.
Y se premian los cuerpos que sean el cuerpo normativo según la época.
Porque el cuerpo modelo a seguir no siempre es el mismo.
No sé si has reflexionado sobre esto antes pero el cuerpo normativo cambia según la época: la chica flapper en los años 20 (delgadiiiisima), la chica de las curvas tipo Marilyn en los 30, en los 60 vuelve a exigirse a la chica que sea menuda (las que bailan en los guateques)…
En los 70 se quiere que sea musculada y busto pequeño…
En los 80 quieren que tengamos un cuerpo aeróbico (las chicas de los vigilantes de la playa).
En los 90 reinan las representantes del estilo heroin chic tipo Kate Moss y las super modelos de Mango que uffff… no sé qué habría detrás de esa delgadez…
Suma y sigue: ahora que si las Kardashian, que si músculo pero no mucho, que si el retorno a la delgadez extrema…
La norma cambia ahí afuera y nosotras, a obedecer por dentro.
Te propongo que seamos activistas pro diversidad corporal.
Porque todo el mundo tenemos responsabilidad en esto.
¿Qué tipo de activismo? Cosas simples.
Puedes, por ejemplo, dejar de comentar qué bien le queda el pantalón a alguien (¡señalando otra vez!) a modo de cumplido.
Puedes comentarle a esa misma persona, por ejemplo, que te gusta su forma de hablar, su motivación en la vida o su valentía a la hora de afrontar conflictos.
Puedes tomar la decisión de dejar de dar el mensaje de cuánto de importante es la belleza exterior.
Mira un poquito más pa’dentro.
Deja de decir: “¡Qué guapa! Has perdido peso, ¿no?” Cuando hace un tiempo que no ves a tu amiga.
Puede que, como comentamos en el artículo de insatisfacción corporal, si esta persona se siente vista a través de una pérdida de peso lo utilice para conseguir cariño y atención. Y puede llegar a pasarlo muy mal cuando recobre el peso perdido.
Además, reflexiona: ¿por qué las mujeres tenemos que ser delgadas y ocupar poco espacio?
Como este es un tema global, la solución también habría de ser global. La mayoría de nosotros sentimos incomodidad con nuestro cuerpo y presión por cambiarlo. O, en el tiempo en el que estamos, presión por sentirnos suuuuper satisfechas con nuestro cuerpo.
Lo digo porque, de repente, se pone de moda el body positive y competimos a ver quién es más body positive.
Y venga a mostrar en redes lo body positive que estás con tu cuerpo. Y venga a esperar likes.
Y otra vez sufrimiento y comparación y ansiedad e insatisfacción.
Porque has caído en la trampa de la falsa aceptación, o de la exigencia de tener que estar satisfecha con tu cuerpo.
Una nueva exigencia.
Parece diferente pero es lo mismo: dependes de que tu cuerpo sea aceptado o no para tú sentirte aceptada o no.
No te dejes engañar, puedes ser feliz perfectamente sin estar encantada con cada parte de tu cuerpo.
Deja de una vez de dar el mensaje de cuánto es de importante la belleza exterior.
Mira un poquito más pa’dentro.
Primer tip para mejorar tu imagen corporal:
Sé crítica con lo que hay ahí afuera. Sé cuidadosa y respetuosa con lo que tienes ahí adentro.
¿CÓMO MEJORAR LA IMAGEN CORPORAL? TRABAJA TU AUTOESTIMA, TU AUTOCONCEPTO Y TU GESTIÓN EMOCIONAL
La imagen corporal, cuando es negativa y causa insatisfacción, nos va mermando la autoestima porque estamos en una sociedad en la que se valora muchísimo el físico así que lo que se pretende es que cómo nos sintamos con nostras mismas y cuánto nos querramos dependa de cómo de orgullosas estemos de nuestro cuerpo.
Como víctimas que somos de la dictadura de la dieta, buscamos ser delgadas para ser vistas así que se anima a que gran parte de nuestra identidad ( o no-identidad, más bien) se genere alrededor de cómo de cerca o lejos estemos del peso ideal y del cuerpo deseado.
Sabiendo todo esto, aquí podemos empezar a tener en cuenta la dimensión de centralidad de la imagen corporal, es decir, puedes cuestionarte cuánto de importante es tu físico para sentirte satisfecha contigo y con la vida que tienes.
Y si ves que es mucho, puedes rebajarlo.
Para rebajar la centralidad de la imagen corporal en tu vida, aumentar tu autoestima y, ya de paso y como efecto secundario, mejorar tu imagen corporal, es necesario comenzar a nutrir y a dar importancia a los aspectos que van más allá de la apariencia: quién eres, qué valores tienes, qué te motiva, qué te mueve, a quién y a qué quieres dedicar tu tiempo…
Es más, en primer lugar, es necesario definir qué aspectos son importantes en tu vida: relaciones, proyectos, objetivos…
Una vez definido todo eso, puedes llevar el foco ahí para conseguir lo que necesitas (validez, orgullo, satisfacción…) sin tener que pasar por el insufriblele paso intermedio de tener el cuerpo perfecto con esos atributos que trae asociados.
De esta forma estás trabajando en tu autoconcepto porque en este cambio de paradigma en el que tu autoestima no depende tanto de tu físico, podrás construir una opinión de quién eres creada por ti misma.
Una opinión de quién eres creada por ti misma desde el amor y el respeto.
Una opinión autónoma que no dependa de tu familia ni de la gente que te rodea ni, mucho menos, de la sociedad en la que vivimos, ni de los anuncios que te dicen qué necesitas ni de las redes sociales ni de la comparación compulsiva a la que estas te obligan.
Pregúntate:
¿Quién soy?
¿Cuáles son mis valores?
¿Vivo coherentemente con ellos?
¿Qué necesito en la vida?
¿Vivo conforme a quien quiero ser?
¿Me doy lo que necesito?
¿Qué me gustaría hacer en mi vida?
¿Cuáles son mis objetivos?
Y dedica tu día a día a responder a esas preguntas. Y a ir, poco a poco, dándote el lujo de disfrutar del camino de cumplir con eso que necitas y que está en coherencia con quien eres.
De cumplir con eso que es tu vida.
Tu vida.
Porque en tu vida decides tú. En tu vida, tú eliges.
(Te lo digo tres veces porque es un mensaje que no solemos escuchar. No conviene).
Ten claro ese foco para poder bajar el porcentaje de tiempo y espacio dedicado a fijarte en lo que está mal en tu cuerpo y en conseguir el físico ideal.
Ten claro el foco porque si no, la cabra tira pa’l monte, ves un anuncio en la farmacia (la industria “farmacéutica”!!!)… y, de repente, sin darte cuenta, ya te has comprado la útima crema anticelulítica-reductora-advanced-body-creator-slimming-reducer… Así, con nombre y apellidos, para que te lo creas más…
Puedes hacer el ejercicio de conectar profundamente con las respuestas a esas preguntas tan importantes desde la honestidad contigo misma.
Esto te proporcionará seguridad y confianza porque sentirás que eres tú la que eliges, que eres una persona adulta y autónoma.
La sensación de autogobierno y autogestión de nuestras decisiones y necesidades nos empodera y alimenta nuestro autoconcepto.
Crearte tu propio un autoconcepto independiente de opiniones y juicios externos es un super acto de amor y respeto para contigo misma.
Y, por supuesto, un acto de rebeldía en contra de los mandatos de la cultura de la dieta que nos quieren subyugadas, insatisfechas y tristes.
¡Eso son dos objetivos maravillosos! Te repito:
- Cultivar el amor propio y el respeto por ti misma.
- Rebelarte contra los mandatos de la cultura de la dieta.
Y este autoconcepto saludable te ayudará, de vuelta, a cultivar una autoestima funcional que te ayude en esta tarea de vivir la vida que te mereces, en coherencia con quien eres y con lo que necesitas.
Cuando autoestima y autoconcepto se nutren mutuamente en positivo, entramos en un ciclo de retroalimentación muy bonito con nosotras mismas, lejos del ciclo autodestructivo al que nos empuja la insatisfacción corporal.
Otro trabajo necesario es aprender a gestionar y aceptar emociones desagradables como miedo, inseguridad, ansiedad… y no intentar escapar de ellas a través de la herramienta que hemos aprendido: perder peso y tener el cuerpo perfecto para poder ganar en “seguridad y control”.
Porque eso raramente llega a pasar.
Es un cuento chino.
Una gran mentira.
He tratado con personas que han conseguido (con mucho sufrimiento y esfuerzo) llegar a tener un cuerpo parecido al ideal y a perder peso, es decir, han llegado a ser “su mejor versión”.
¿Sabes qué?
Que en su día a día se sienten encerradas entre el miedo a engordar y la presión por adelgazar.
¿Es esto estar en la mejor versión de una misma?
Eso es una cárcel.
Eso es llenarnos de ansiedad e inseguridad.
No te lo creas: conseguir el cuerpo perfecto no te librará de tus problemas ni te alejará de emociones negativas. No funciona así.
Por eso, necesitamos otros recursos y herramientas para trabajar nuestra regulación y gestión emocional.
Necesitamos aceptar las propias vulnerabilidades y reconocer la propias fortalezas, por ejemplo.
Necesitamos conocernos y aceptarnos como somos: con nuestras filias, nuestras fobias, nuestras necesidades, nuestras estrategias de supervivencia heredadas… Nuestras cosillas, al fin y al cabo…
¿Estás esperando a tener el cuerpo y el peso ideal para poder quererte incondicionalmente?
Es que quizá eso nunca llegará.
Porque esta sociedad te quiere insatisfecha y siempre habrá algo que puedas mejorar de tu físico. Y así te lo harán saber insistentemente.
Es imperativo entender que que te encante tu cuerpo no es condición ni requisito para vivir una buena vida a pesar lo que digan las redes sociales y la cultura de la dieta.
Hay muchas muchas formas de cuidar de tus emociones mientras mejoras tu imagen corporal: pasear por la naturaleza, hacer ejercicio (con el fin de cuidarte y no con un objetivo estético) trabajar en tu interocepción, cuidar tu diálogo interno, cenar pizza con tus amigas, meditar…
Se trata de dejar de dar tanta importancia a la apariencia y centrarte en el bienestar corporal, en qué te hace sentir bien dentro de tu cuerpo: la tranquilidad, la calma, moverte, sentir la brisilla de la mañana, bailar, yoga, estar en compañía nutritiva con gente que te entiende…
Se trata de cambiar la perspectiva, de abdicar de las gafas del juicio y hacer como que paseas por un bosque.
Cuando miras un roble no piensas que debería ser más delgado.
Cuando miras un ruiseñor no piensas que debería ser más grande.
Pero en el mundo animal no te han enseñado cuál es el árbol normativo ni el pájaro normativo fuera del cual todo es rechazable y mejorable, fuera del cual todo es insatisfacción.
Puedes aprender a mirar, re-educar la mirada.
Ver tu cuerpo como lo que es: un hogar donde vivir en paz.
Ver el cuerpo de las otras personas como lo que es: otro hogar.
Segundo tip para mejorar tu imagen corporal:
Rebaja la centralidad de la imagen corporal en tu vida, comienza a dar importancia a esos valores que van más allá del cuerpo. De esta forma, cuidarás de tu autoestima y mejorará tu autoconcepto.
Se trata de entender que “la mejor versión de ti misma” no tiene que ver con un cambio físico sino con tus valores y con la persona que eres.
¿CÓMO MEJORAR LA IMAGEN CORPORAL? RECONCÍLIATE Y CONECTA CON TU CUERPO.
En nuestra sociedad se ha diluido mucho el concepto de salud y nos lo han hecho confundir con el de estética.
Necesitamos desesperadamente definir el concepto de autocuidado.
El otro día pasé por delante de una farmacia y tenían un cartel en el escaparate donde se leía:
“Tenemos todo lo necesario para tu autocuidado”.
Ya te puedes imaginar lo que había: productos.
Ni me voy a esforzar en detallar los distintos productos pero eran esos que te “ayudan” en la imposible tarea de conseguir un cuerpo de diosa.
Nos hemos creído que lo que necesitamos es tal producto light o tal masaje liponosequé.
Pero la insatisfacción sigue.
Nos han educado en creer que lo que necesitamos está fuera.
Esa creencia nos desconecta de nuestro cuerpo.
Es algo así como intentar vivir fuera de nuestra casa.
No tiene sentido, ¿verdad?
En el concepto de autocuidado deben incluirse las conductas encaminadas a conseguir un mayor bienestar contigo misma a largo plazo: escucharte, darte lo que necesitas, rodearte de personas que te aportan cosas buenas, poner límites a lo que te hace mal, hacer ejercicio porque te sienta bien y no para conseguir bajar de peso porque «ya es abril y en breve toca ponerse el bikini…»
Puedes cambiar la creencia: entender que lo que necesitas está dentro.
Dentro del concepto de autocuidado también está la tarea cotidiana de proponerte escuchar a tu cuerpo para poder conectar con él, apreciar todo lo que recibes gracias a él, agradecerle y poder reconciliaros.
Se trata de ampliar el foco desde la imagen corporal hacia la salud y el bienestar corporal, emocional y social.
En una idea plena de autocuidado tiene cabida el hecho de cenarte una pizza con tus amigas porque eso te cuida social y emocionalmente.
Si algo no cuida de tu salud global, no cuida de tu salud.
Porque el bienestar y la salud, como el autocuidado, son conceptos globales que incluyen tanto aspectos físicos como sociales y emocionales.
Lógicamente, escuchar tu cuerpo y sus necesidades, te ayudará a conseguir un mayor bienestar y una salud global.
Por eso necesitas reconciliarte con tu cuerpo.
Puedes hacer un simple ejercicio.
Te propongo que dediques dos minutos cada mañana a agradecer lo que tu cuerpo lo que hace por ti.
Dedica dos minutos cada mañana para agradecer a tu cuerpo.
¿Qué qué le puedes agradecer?
- Sus millones de posibilidades y movimientos que te facilitan bastante la vida.
- Los procesos de órganos internos (hacer la digestión, el latido del corazón…). Detallitos de nada…
- Que respire, por ejemplo.
- Que te conecte con el mundo a través de los órganos de los sentidos: oler a tu persona favorita, saborear la primera sandía del verano, escuchar ese temazo que te pone la piel de gallina…
- Si eres creativa, lo eres gracias a la sensibilidad de tu cuerpo. ¿Lo habías pensado?
- Agradece su capacidad de comunicación.
- Que te acompañe en tu autocuidado diario en cosillas como, por ejemplo, leer un artículo de blog que te interesa…
Detallitos que hacen que estés viva.
Luego mírate al espejo.
¿Cómo está ahora tu imagen corporal?
Se trata de ampliar el foco.
Comprende que tu cuerpo es para vivir tú.
No es un objeto sobre el que otras personas deban o puedan opinar.
O algo que debes modificar para conseguir quererte o que te admiren.
Tu cuerpo no está hecho para el servicio de los otros.
Además de reconciliarte con él, puedes proponerte dejar de juzgar tu cuerpo, observarlo como si observaras un pájaro o a un árbol, en su singularidad, sin compararlo con otro árbol u otro pájaro…
Puedes proponerte cada mañana el objetivo de apreciar la individualidad de tu cuerpo y la diversidad de los otros cuerpos.
Como si estrenaras gafas nuevas que anulan la exigencia.
Puedes observarlo como parte de la naturaleza y también como algo único tan fuerte como vulnerable que necesita de tus cuidados para que siga funcionando.
Vuelve a mirarte en el espejo.
¿Qué imagen te devuelve?
Observa tu cuerpo como observas tu casa.
No es perfecta.
De hecho necesita urgentemente una limpieza a fondo, una capita de pintura y la reparación de la mampara de ducha y de un par de muebles…
Pero es tu casa.
Te da un lugarcito seguro donde poder recogerte cuando las cosas se tuercen ahí fuera.
Tu casa no te falla.
Pues lo mismo.
Puedes reconciliarte con tu imagen corporal aunque no sea perfecta.
¿Quién te lleva y te trae todos los días del trabajo?
¿Quién te lleva y te trae de los viajes que tanto te gustan?
¿Gracias a quién estás viva?
¿Qué hace que puedas respirar, abrazar a tus seres queridos y disfrutar de los paseos en la playa o en la montaña?
Agradece. Acepta. Respeta. Abraza.
Quererte, tal y como están las cosas, es tanto un enorme acto de amor propio como de rebeldía.
Esta vuelta a tu hogar te llevará a reconectar con tu cuerpo para reconocer sus señales y necesidades: hambre, saciedad, compañía, soledad, atracción sexual, deseo, rechazo, necesidad de actividad o de descanso, sueño…
Este trabajo de reconciliación y conexión corporal te acompañará en el camino a tener hábitos saludables de una forma más orgánica, con la potente razón de cuidarte y encontrarte bien, no por la norma impuesta de conseguir el cuerpo perfecto.
Aprenderás a cuidarte de una forma más genuina y lo podrás mantener en el largo plazo porque querrás cuidar a toda costa de ese lugar sagrado en el que vives.
Te sentirás feliz y afortunada de poder cuidar de tu casita.
Escucha a tu cuerpo. Seguramente te esté dando las gracias por leer este artículo.
Ahora mírate al espejo.
Date la bienvenida.

